Ciclismo
El Tour con las etapas más caras que recuerdo
Cazar etapas en el Tour ha sido un privilegio de unos pocos grandes nombres con excepción
Un Tour caro, carísimo, donde ganar un solo día ha costado sangre, sudor y bastantes lágrimas.
Basta repasar la nómina de vencedores para entender el nivel del asunto.
Lidera la tabla Tadej Pogačar con cinco parciales, secundado por las tres victorias de Tim Merlier, mientras Richard Carapaz, Remco Evenepoel y Mathieu van der Poel se marchan con un doblete bajo el brazo.
El resto del botín se lo repartieron a picotazos de una sola etapa hombres como Isaac del Toro, Mads Pedersen, Olav Kooij, Søren Wærenskjold, Mauro Schmid, Jasper Philipsen y el propio bloque del Visma.
Pogačar ha reinado con puño de hierro, pero con una sensación clara: se ha frenado.
Podría haberse llevado fácilmente dos o tres parciales más a la buchaca, pero sabe que el relato del dominador implacable termina aburriendo y generando críticas que, aunque disimule, le terminan influyendo.
Aun así, estamos ante un cazador nato, un genio absoluto que lee y manipula la carrera a su antojo.
Y eso que le puso alfombra roja a Isaac del Toro.
Por abajo, las tres victorias de Tim Merlier confirman el ADN ganador del Soudal.
Tres triunfos construidos a puro huevo en el terreno que teóricamente pertenecía a Philipsen, situándole hoy como el velocista más fiable del pelotón.
A su altura en protagonismo emergen Evenepoel, Carapaz y Van der Poel, anotándose sus segundos triunfos en el remate de la prueba, entre Alpe d’Huez y París.
Dos triunfos de empaque que explican perfectamente cómo se ha disputado este Tour, sin concesiones ni regalos.
En esa nómina también asoman la crono del Visma, Del Toro sorprendiendo en Barcelona o Pedersen, peleón y firme en su lucha por el verde tras mojar muy pronto.
Quizá solo dos nombres desentonan un poco en la lista de ilustres, siempre desde el respeto: Kooij y Wærenskjold.
Dos triunfadores inesperados que rompieron los pronósticos gracias al trabajo impecable de sus estructuras.
No incluyo ahí a Mauro Schmid, que se ha marcado tres semanas de escándalo, rematadas levantando los brazos ante Tejada y metiéndose de lleno en el top 8 de la general.
Ya me diréis ahora qué tienen que decir todos aquellos que tanto cuestionaban su sueldo.








