Ciclistas
Ciclistas retirados: ¿Cuál echaremos más de menos?
Otro nombre, Thomas Voeckler, el ciclista que es una caricatura de sí mismo y un trazo grueso y desgarbado de un ciclismo francés que soñó por sus delirios en recuerdo del pasado que nunca ha vuelto al hexágono. Escapadas imposibles, gestas imborrables, eternos pasillos de gente en el Peyresourde, Voeckler fue l´ enfant terrible y dio aire a los suyos en su carrera, el Tour, posiblemente una de las tres franquicias más cotizadas de la marca Francia.
Se hizo grande con el maillot amarillo de segunda piel, salvando los muebles ante Armstrong y Basso un día y poniendo en jaque a Evans, Andy y Contador, años después, aquella vez del Galibier que subía atrancando, abroncando a los suyos o a los espíritus que jugaban en su contra. Quedó cuarto, desde Virenque, el francés que más cerca tuvo recuperar el Tour.
Christophe Riblon, perfil bajo, pero ganador, ojo, en Alpe d´Huez la vez que se subió dos veces, también lo deja.
La lista se preña de ciclistas que pudieron ser, pero no fueron. Tyler Farrar, esa pléyade de velocistas del nuevo siglo donde Cavendish dejó muchas víctimas por el camino. Farrar lo ha intentado, ha estado en las quinielas, pero no le ha sido suficiente. Coo tampoco a Jurgen Van den Broeck, el ciclista que pisó el podio del Tour por la descalificación de Contador y que cuatro años después vio caer al madrileño en aquella bajada en los Vosgos, cuando el Tour estaba abierto frente a Nibali.
No sé si por presión, o por qué, Van den Broeck nunca consiguió lo que en Bélgica anhelan desde tiempos de Eddy Merckx, como tampoco Andrew Talansky, ganador del mejor Dauphiné que hemos visto, carrera que marcó su tope. Son esas cosas que sólo ellos pueden explicar y que ahora se llevan con ellos…
Imagen tomada de Social Peloton
INFO
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