Ciclismo antiguo
Chava Jiménez fue el último gran ídolo clásico del ciclismo español
La figura del Chava Jiménez entroncó con los grandes tópicos de nuestro ciclismo
Admito que siempre que escribo del Chava Jiménez tengo que mirar si Chava es con v o con b.
En breve se cumplirán 21 años de su pérdida y hace días que quería hacer una reflexión sobre, yo creo, el último gran ciclista español que cumplió con casi todos los tópicos de este deporte a este lado de los Pirineos.
Hace un tiempo que vi el documental que Movistar le dedicó con la presencia de personajes que le conocieron bien, entre periodistas como Javier Ares, rivales como Fernando Escartín y técnicos como Eusebio Unzué.
Sin embargo, creo que la persona que mejor lo describe es su sobrino Sergio, desnudando esa fragilidad que en las carreras era muy complicada de detectar, dada su condición de estrella rutilante.
El deporte y sus dos caras.
Porque nosotros vimos la otra parte, la pública, mediática y de estrella.
El día que Frank Vandenbroucke alisó las cuestas de Avila, tanto en Navalmoral como en el acceso por la muralla, la ciudad era un clamor con el Chava Jiménez, una fiesta tan brutal que ver aquello impresionaba.
El clamor cuando llegó a meta, cuando se paró en la misma, el reguero de gente y pasiones, aquello era otro nivel que yo creo que no se ha vuelto a dar en el ciclismo español.
El Chava Jiménez acababa de ganar en el Angliru, pero no estaba en disposición de disputar la Vuelta, bien atada por Jan Ullrich, sin embargo se llevó todos los gritos, carteles y tiros de cámara.
Era Dios en la tierra, un personaje, como vimos, atormentado en la intimidad, que por desgracia no tenemos hoy entre nosotros, pero auténticamente idolatrado como si de una figura taurina se tratara.
Conectó con otros tantos como Julito Jiménez, José Manuel Fuente, Vicente Belda, Fede Bahamontes,… corredores capaces de las mejores gestas pero siempre con el poso de “y si…”.
Tras él vinieron ciclistas más constantes en el rendimiento, sin valles ni picos tan acusados.
Ganó cosas, pero no tantas como decepciones propinó a la hinchada, decepciones deportivas me refiero.
Cuando tenía el día, apártese el resto, pero solo cuando lo tenía, al día siguiente era capaz de desconectar y adiós.
Su llama, con el nuevo siglo, se fue apagando, hasta un desenlace triste que nunca sabré si se pudo evitar.






FERNANDO DIAZ
1 de noviembre, 2024 at 23:56
Siento mucho decir lo que voy a decir y más hablando de un ídolo para muchos y un ciclista fallecido en malaa circunstancias, ante todo respeto a las personas.
A partir de ahí me parece uno de los corredores más sobrevalorados o inflados por publico y prensa.teniendo altísimos capacidades le faltaba una seña del ciclismo esfuerzo y sacrificio y no acepto el término taurino de comparación con Curro Romero, el arte la inspiración las musas…No arrancaba tanto como decís que arrancaba ,nunca lo vi dejar a Pantani de poder a poder,jamás lo vi sacrificarse por el equipo, le peso ser el siguiente líder de Banesto tras Indurain que nos había mal acostumbrado, le vi más de una vez ganar aprovechándose del trabajo de kelne y rematar a Heras
Aún así encandilado a la afición era una suerte de Perico posmoderno
Su cuñado con menos ” virtudes” brego más y aprovecho para ganar un tour cuando nadie daba un duro por el.
Descanse en Paz José Maria Jiménez