Ciclismo antiguo
¿Qué hacías cuando Beloki se rompió en aquella bajada?
No sé si Beloki hubiera ganado el Tour pero…
Aquel verano estaba siendo achicharrante, lo recuerdo muy bien y Joseba Beloki seguro que también lo tendrá presente cuando ese Tour le viene a la cabeza.
Fue, de los siete que ganó Lance Amstrong, los que no figuran en almanaque alguno, pero que todos tenemos en el recuerdo, la mejor edición con el americano llegando primero a París.
Tres semanas de fuego y pasión con mil capítulos que van camino de cumplir veinte años.
No sería descabellado decir que es una de las mejores ediciones que he visto y disfrutado.
La aproximación al momento que nos ocupa, la etapa con final en Gap, ya puso sobre la mesa elementos que habrían de marcar la carrera.
Uno de ellos, lo pude oír en primera persona del propio Joseba Beloki, en una charla previa al Tour en la que ya me decía que eso iba a ser un todo o nada, que ya tenía varios podios y había llegado el momento de probar a Armstrong como merecía.
Lo hizo, además desde el inicio, en aquella subida a Alpe d´Huez, tomando la iniciativa desde el inicio, poniéndole en apuros, pero nunca dejándole.
Recuerdo cuando la pandemia que refrescaron aquella etapa, y los nombres que salen… mejor pasar página.
En todo caso, era eso, ciclismo, y el Tour de Francia, en una edición fantástica, trepidante.
Y llegábamos a la jornada de Gap, en medio de la euforia de haber visto a Ibán Mayo reeditar el éxito de Fede Etxabe en la cima más icónica, y la sensación que Lance no era el de antaño.
Beloki y la ONCE prosiguieron el asedio sobre el americano.
Atacaron para arriba en el Col de La Rochette y luego para abajo…
En una semirurva hacia la derecha, vimos desde el helicóptero a Joseba tirando como un poseso de Armstrong, tomando riesgos sobre un asfalto que era una peligro, como vimos.
Beloki se iba al suelo y ya no le vimos levantar.
Armstrong le logró esquivar, irse campiña abajo y una curva más allá retomar la ruta.
Brutal,
Lo de la suerte de los campeones en toda su expresión.
Aquella tarde de julio, en mi piso en obras, lloré como un niño con el dolor de Joseba cumpliendo su palabra: había ido con todo contra el tirano americano.
Le salió mal, pero qué grandeza, qué forma de caer.
Nunca más Beloki volvió a ser el mismo por una avería tan grave como aquella.
Una caída tan icónica que le dedicaron un cartel fijo en el lugar para recordarla.
Años después, en el mismo sitio, veríamos uno de los descensos más bellos que nunca hemos presenciado, el de Peter Sagan intentando cazar a Rubén Plaza.
No lo logró, pero esa tarde Peter le hizo un homenaje brutal a Joseba, como si el tiempo no hubiera pasado.
Imagen: Bikezona





