Ciclismo antiguo
El peso de los años en el ciclismo (y II)
Seguimos para ver cómo sientan los años en la vejez del ciclismo
Quisiéramos introducir en relación a este tema unas manifestaciones que un día hizo el ciclista de otros tiempos, el italiano Claudio Chiappucci, que destacó por su temperamento altamente belicoso, deparándonos muchas emociones sobre el asfalto de las carreteras. Nos viene a la luz una opinión que vertió a propósito de aquel ciclismo que él vivió de manera palpable en su época de corredor.
Tras su retirada activa, decía: “La forma en que yo corría es impensable en el ciclismo actual, donde todo lo domina la tecnología, los pinganillos. Yo atacaba hasta sin fuerzas. Ahora, en cambio, los líderes no arriesgan, compiten pensando en conservar su plaza. Este no es el ciclismo que gusta, todo demasiado programado. El de entonces era mucho más carismático”, concluía así su sentencia el bravo e inquieto ciclista transalpino.
Protagonistas anónimos
Los ciclistas, los verdaderos actores de la serpiente rodante, tienen una asistencia técnica concienzuda, detallada y fraguada entre bastidores. Son unos hombres que trabajan en el anonimato, cuyo objetivo radica en tratar de sacar el máximo rendimiento a favor de sus pupilos, los que pedalean y se enfrentan a diario en la carretera. Nos referimos concretamente a los mecánicos, masajistas, directores técnicos, encargados de relaciones públicas, patrocinadores y así una relación inacabada de gente que tutela una función determinada. Son sencillamente personas que hacen su trabajo tras el telón, allí en la penumbra en donde no existen palabras envueltas por el incienso.
La evolución de los tiempos
¡Cómo ha evolucionado el ciclismo con respecto a los años de nuestra primera época! Entonces no se disponía apenas dinero para su sostenimiento. Uno tenía la sensación de que los atletas del pedal se valían de una cerrada austeridad bajo un marco más bien sencillo, especialmente, repetimos, en nuestro territorio español. Ahora, lo que se contempla es un ambiente abigarrado y sumamente espectacular con unos ciclistas que van de un lado a otro sustentados y mimados por las gentes adeptas a las dos ruedas.
Visten unas vistosas camisetas decoradas por una amalgama variada de vivos colores, con las letras de diversas casas anunciantes, que son las que realmente pagan así su publicidad. Bicicletas limpias e impecables que representan el último grito lanzado por los expertos en mecánica. Uno podría estar horas y horas ensimismado observando a las personas que se mueven arriba y abajo entre bicicletas, ruedas, bidones, músicas, autocares de gran volumen, automóviles y demás componentes que contribuyen a cumplimentar a la rutilante y a la vez sugestiva caravana ciclista.
Si queréis leer el primer post de esta doble entrada
Por Gerardo Fuster





