Noticias de ciclismo
Estela Domínguez, una pérdida que duele mucho
El atropello mortal de Estela Domínguez nos toca muy de cerca y por varios lados
Todas las noticias que giran sobre un atropello mortal de un ciclista es un “jarrazo” de agua fría que se hace cada vez más complicado de digerir, pero la muerte de Estela Domínguez es un golpe más complicado, si cabe, de digerir.
Anoche, cuando en medio de El Larguero, interrumpían el transcurso normal del programa para darle paso a Borja Cuadrado, buen amigo de este mal anillado cuaderno, ya sabíamos que algo fuera de lo normal estaba pasando.
Cuando el ciclismo se cuela entre el fútbol, ya sabéis…
El anuncio del periodista del atropello de Estela Domínguez por un camión nos dejó en desvelo pensando en lo mucho que nos jugamos en la carretera y lo poco conscientes que somos a veces.
Ya sé que el peligro siempre está, que puedes ser la persona más precavida del mundo, que un mal paso te lleva por delante.
Accidentes suceden en todos los órdenes de la vida, pero la fragilidad que transmitimos los ciclistas en la carretera es muy complicada de digerir y eso que, si lo miramos fríamente, pasan muchas menos cosas de las que podríamos suponer en momentos tan duros como éste.
Porque la muerte de Estela Domínguez sucede en el caso de una niña que crecía con la ilusión de ser ciclista como su padre, Juan Carlos, y ganarse la vida en esto, hoy que el ciclismo femenino empieza a cundir.
Su fallecimiento se produce pocos días después de verla en circuitos de ciclocross, de casi poder tocarla y hablar con ella en las campas y a perderla para siempre.
Recuerdo que en la presentación de la Vuelta, cuando vi que la carrera pasaba por Iscar, pensé en Juan Carlos Domínguez, el padre de Estela, sus logros, de verle en las fotos del staff de la Vuelta y lo contento que estaría de tener la carrera en su pueblo.
Hoy pienso en él y los suyos por motivos muy diferentes, DEP Estela.
Imagen: El Periódico



