Julian Alaphilippe
¿Qué pasa con Julian Alaphilippe?
La explosión de Evenepoel ha relegado casi totalmente a Alaphilippe
El otro día, cuando recordábamos los 25 años del Quick Step en ciclismo, surgieron paisajes y recuerdos que hablan de la profundidad de armario que ha manejado este equipo desde siempre, una profundidad que hoy se explica en la dualidad de los dos últimos campeones del mundo: Julian Alaphilippe y Remco Evenepoel.
Hasta la fecha las cosas habían estado bien claritas, con Alaphilippe marcando músculo en lo más alto del equipo azul y Evenepoel jugando sus cartas donde le surgía la opción.
Recordad la famosa etapa de la Itzulia en la que los equipos profesionales españoles se hicieron la picha un lío y les acabaron dando caza para que Alaphilippe rematara con ayuda de Evenepoel.
Sintonía, buen rollo, dos capos echándose una mano, pero con los roles marcados, roles que ahora mismo creo que se han invertido.
Cierto es que, revisando el calendario 2023 de ambos, sólo coincidirán en la Lieja-Bastogne-Lieja en la que el belga defenderá corona, pero a nadie se le escapa lo mucho que va a tener que hacer el francés para recuperar el terreno perdido.
2022 fue un año muy diferente para Evenepoel y Alaphilippe, pero lo del francés rozó la tragedia.
Tres caídas, en momentos clave le dejaron seco de competiciones y objetivos.
Cada vez que encontraba la forma, pam, adiós.
La increíble caída que el francés sufrió en Strade, en los prolegómenos del gran ataque de Pogacar, fue en el anticipo de lo que vendría.
Recuperado, le llegó otra caída, camino de Lieja, dando vida a esa famosa foto con Romain Bardet interesándose por él en ese terraplén.
Una caída que le quitó hasta el Tour de Francia en el que siempre, siempre, es protagonista.
Volvió con la Vuelta, y cuando empezaba a trabajar a satisfacción para Evenepoel, otro percance dejó fuera a Alaphilippe.
Un año lleno de desgracias que lo ha retirado de los titulares, más allá de los reproches de su jefe, el amigo Lefevere, recordándole lo mucho que cobra para volver a ser quien era.
En 2023 Alaphilippe vuelve sobre un calendario que ya conoce, desde Strade al Tour, pasando por San Remo, Flandes y el tríptico de las Ardenas, dicho de forma resumida.
El ciclismo necesita tipos como Alaphilippe que levante la gente del asiento, que ponga este deporte donde merece, que dé que hablar.
Ojalá el año que empieza lleve su apellido en muchos titulares, si eso pasa, ya os puedo asegurar nos lo pasaríamos bien.



