Julian Alaphilippe
La primavera de mierda de Julian Alaphilippe
Nada le ha salido a derechas a Julian Alaphilippe esta primavera
Con la primavera en la retina, bien podemos decir que esta vez no ha salido el arcoíris, o lo que es lo mismo, no hemos visto aparecer a Julian Alaphilippe, no en la medida a la que nos tiene acostumbrados.
Aqui vemos eso que decimos del el ciclismo, como algo duro y largo, una suerte de montaña rusa de buenos, malos y medios momentos, un sorteo de dificultades que nunca acaba.
Recordaréis hace tres años, el amigo Julian, todo le salía, hasta un sprint que le limpió a los velocistas en Tirreno.
Ganó Strade, hizo lo propio en San Remo, con un brutal dominio de la escena, y luego su querida Flecha Valona.
Aquel Alaphilippe era el coco, el amo de la primavera, un dominador de carreras inciertas donde las haya, como pocas veces hemos visto.
Pero la historia cambia según la cuente y quién la protagonice, el año pasado -pues en 2020 no hubo primavera-, Alaphilippe ya tuvo encontronazos en primera persona con el dúo Van Aert-Van der Poel con resultados de todo tipo, pero alejados de la campaña de 2019.
Especialmente bonita fue la Tirreno del año pasado, con los tres jugando al gato y al ratón.
Este año en Tirreno, ya advertimos que este Julian no era el de años anteriores.
Influyó, seguro que sí, el hostión que se pegó en la Strade Bianche, cuando salió volando en uno de los tramos de tierra.
#StradeBianche | ?♂️?????Una impresionante ráfaga de viento de costado causó una DURISIMA CAÍDA? en la Strade Bianche que involucró al ?CAMPEÓN MUNDIAL? Julian Alaphilippe y a mas de medio pelotón ?♂️??? Se está culpando al helicóptero ? de TV….pic.twitter.com/czTpnbxgVI
— Mundo Ciclístico (@mundociclistico) March 5, 2022
Esa caída le sacó de la carrera de caminos blancos y creo que le pesó gran parte de la primavera.
En Tirreno se le vio un peldaño por debajo de los mejores y a San Remo no pudo acudir, una bronquitis tuvo la culpa.
Esta vez no quiso experimentos en Flandes y centró las fuerzas en Árdenas
En el camino consiguió mojar en Itzulia, el día que Remco se puso a su servicio, aquella etapa en la que los escapados de los equipos pros españoles se pegaron un tiro en el pie.
Euskadi parecía un buen escenario para engordar el pollo, pero no.
La cuenta se paró en la segunda jornada, pues Pello Bilbao y Dani Martínez le ganaron con claridad en sendos sprints.
Ya veis, Pello y Dani, sobre el papel mucho menos rápidos, pero esos dos días infranqueables para Alaphilippe.
Vinieron las Árdenas y la cosa no mejoró.
Escogió la rueda de Pogacar para el asalto de su cuarta Flecha Valona y no hubo manera.
El esloveno reventó ante el empuje de Teuns, Valverde y Vlasov y cortó a Julian, ahí se acabó el cuento.
Y luego la Lieja, con la caída en la que Bardet le saca del terraplén, un golpe brutal, con costillas rotas, entre otras cosas, y una recuperación que se anuncia larga, a ver si llega al Tour.
No ha sido la primavera de Julian Alaphilippe, lo que hacía un tiempo sacaba con nota, como si no le costase, ahora se hace un mundo.
Más allá del periodo, el ciclismo necesita tipos como Julian, la pimienta de cualquier ensalada, esperemos verte de nuevo en ruta, campeón.
Imagen: A.S.O./Gautier Demouveaux





