Ciclismo
Sobre el dominio de los Pogacar y Van der Poel de la vida
Lo que ejercen Pogacar y Van der Poel no deja a nadie indiferente
Volvemos a lo de siempre con el tema de Pogacar y Van der Poel cuando se ponen en modo apisonadora.
Ayer comentamos, tras la Copa del Mundo de Gavere, que lo que hace Van der Poel en el ciclocross es tan bello como dañino.
Yo dañino, no lo veo. La suerte vivir en esta época y poder disfrutarlo.
— Juanjo (@baguenerojuanjo) December 27, 2024
Lo primero, por motivos obvios: es la excelencia absoluta de la disciplina en toda su historia.
Lo segundo, porque sucede lo mismo que con Pogacar: cada vez que toma la salida en una carrera de este tipo, el pronóstico se impone por aplastamiento.
Dejar claro, obviamente, que quiero que una estrella como él amase todo lo que pueda, que nos haga llorar de alegría, que nos erice la piel viéndolo delante, honrando su modalidad, la modalidad, y el oficio.
Exactamente lo mismo sucede con Pogacar
Cuando se pone un dorsal, el problema es que la falta de rivalidad queda patente casi desde el principio, o en el momento en que al campeón del mundo le parece.
Esto resulta dañino también porque, cuando no están, a veces se habla más de sus ausencias que de los propios ganadores, y eso tampoco es bueno.
Pero os invito a ver la carrera de hoy mismo, el primero de los tres duelos Van der Poel vs Van Aert que tenemos por delante en este ciclocross.
De inicio, el belga tomó el mando y nos hizo ilusionarnos. Luego, Sweeck se acercó mucho al líder durante unas vueltas, justo cuando parecía que Mathieu partía en solitario.
Más tarde, una caída en la curva previa a los boxes hizo pensar que los rivales podrían recortarle distancia desde atrás.
Que la carrera fuera algo más abierta que en otras ocasiones nos ha dejado un mejor sabor de boca.
Al final, ganó el de siempre, el previsto, pero que le surjan rivales y problemas durante la carrera enriquece y mejora el relato.
Eso, como cuando a Pogacar se le cruza un Vingegaard de turno, es lo mejor. Apreciamos la excelencia, pero cuando esta viene salpimentada por una rivalidad extrema, deja un sabor mucho más satisfactorio.
Imagen: UCI Cyclocross






Adrián
27 de diciembre, 2024 at 20:55
Son los mejores, pero se les puede ganar, evidentemente. Que espabilen los demás