Ciclismo
4 momentos top en un monumento
Cuando vemos un monumento, podemos esperar lo más inesperado
Dijo Oscar Freire hace años: «El Tour es una de las carreras más aburridas. En las clásicas de un día se da todo, no hay miedo a nada. En España las mejores carreras nos las perdemos».
Es el encanto de las grandes clásicas, su esencia se encuentros en que, como los partidos a una ronda, no hay opción de enmienda.
Aquí las cartas se juegan a una mano, sin hay vuelta atrás, ni posibilidad de rectificar, como bien describió nuestro tricampeón del mundo, quien seguramente hoy verá que el público español ama estas carreras como nunca habíamos visto.
En breve la Milán- San Remo abrirá la puerta al núcleo duro de la temporada de clásicas
Una vez marzo ha despachado citas de atractivo de Niza y Tirreno, ahora viene lo mejor: el grano de la paja quedará cribado en próximas fechas.
Seis semanas entre la Liguria y Valonia, entre San Remo y Lieja, el mejor ciclismo en la vieja Europa .
Si la suerte nos acompaña volveremos a saltar sobre el sofá.
Mirando lejos, he querido recuperar cuatro momentos contemporáneos que también nos pusieron de vuelta y media.
· Lieja-Bastogne- Lieja de 1997: Michele Bartoli mano a mano contra Alex Zulle y Laurent Jalabert y encima victorioso en un inolvidable duelo uno contra dos entre La Redoute y la llegada a Ans.
· Milán- San Remo de 1992: Como siempre el Poggio sale uno con ventaja, en este caso Moreno Argentin, y como siempre en el descenso hay sobresaltos. Sean Kelly burla la muerte entre los invernaderos de San Remo para cazar al italiano y superarle en un final increíble.
· París-Roubaix de 2009: desde la salida de Arenberg Tom Boonen ejerce te capitán de ruta. Cuando el grupo bueno toma forma en Mons-en- Pévèle todos acaban cayendo, literalmente, ante el fino rodar del belga hacia su tercer adoquín en Roubaix.
· Tour de Flandes de 2000: pasados los mejores filtros de la grande flamenca, el llano que separa el Bosberg de meta es territorio hábil para que el aguerrido ciclista moldavo primero y belga a posteriori, Andrei Tchimil, echara un pulso en solitario al grupo manteniendo una exigua ventaja hasta cruzado el umbral.
Os invitamos a revisar vuestro imaginario y plasmar esos momentos que os aficionaron a estas carreras llamadas monumentos.
Imagen: Lequipe




