Ciclistas
Tour: Jonas Vingegaard no ha sido rival pequeño
El crecimiento de Vingegaard apunta a ser baza Tour en breve
Existe cierta tendencia a quitarle hierro, cuando no valor, al segundo Tour de Pogacar, echando mano de nombres como Vingegaard para explicar el tamaño de sus rivales.
Pero en ciclismo, como en cualquier otro deporte, podemos tener toda la querencia que los nombres y su peso, que luego la carrera pone cada uno en su sitio.
Jonas Vingegaard es de todo menos un mal rival, o dicho de otra manera, un enemigo pequeño para ganar un Tour.
No sé quién se imaginaba la gente que debía acompañar a Pogacar en el podio final, pero lo que vemos ahí, en el marco de los Campos Elíseos y el Arco del Triunfo más grande del mundo detrás, es lo mejor de la carrera pasadas todas las circunstancias que se dan en tres semanas.
Quien haya visto el año que ha firmado Vingegaard, sabrá que el podio del Tour entraba dentro de lo posible.
Siempre cabe el margen de un derrumbe en la tercera semana, son jóvenes nos repetimos, pero aquello que dictaba las grandes vueltas hace unos años, hoy es papel mojado.
Los jóvenes vienen aprendidos, monitorizaos y perfectamente encarrilados, al punto que, o sobreviene algo muy gordo, o su rendimiento está comprobado que será perfecto.
Jonas Vingegaard vino al Tour como parte de el grupo que debía ayudar a Roglic en la renconquista de un trono que fue suyo hasta 24 horas de llegar a Paris, el año pasado.
Todo empezó con la renuncia de Tom Dumoulin en invierno, que si el ciclismo ya no le divertía, que si se le hacía cuesta arriba, ya sabéis, a rey muerto, rey puesto, en Jumo le dijeron al danés: “Calienta que sales”.
Su temporada ha sido muy buena, a la vista está la etapa que gana en UAE Tour y el papel clave que desarrolla en Itzulia, auténtico lastre para Pogacar en su caza de Roglic.
Eso, y por medio la Coppi Bartali en la que impidió el estreno del palmarés de Carlos Rodríguez.
Con esos mimbres, era lógico que Vingegaard estuviera bien en el Tour, era lo normal incluso tras el abandono de Roglic.
Al danés le ha faltado bastante para llegar a Pogacar, pero del resto ha sido el mejor con diferencia, una superioridad escrita en montaña, ha sido muy regular e incluso se ha atrevido a atacar, y solidez contra el crono.
Él habría sido el maillot blanco en París de no mediar Pogacar, que no se nos olvide.
Ahora para Jumbo viene un problema, bendito problema, tiene dos gallos en el mismo corral, Roglic y Vingegaard -a Van Aert me niego a incluirle-.
Puede fomentar la competencia interna para mejorar de puertas hacia afuera y la impresión que tuvimos hace un tiempo, que para Roglic el tren del Tour ya partió, queda reflejada en las posibilidades que escrigme su compañero nórdico.
Es ley de vida, Roglic no es mayor, pero el margen que se les adivina a estos es importante.






