Ciclistas
Pidcock en Tokio: el ciclismo será total o no será
El oro de Pidcock en Tokio sigue sumando en el ciclismo que se ha impuesto
Subirse ahora al carro de los ciclistas 360 es sencillo, especialmente después de disfrutar de Tom Pidcock colgándose la medalla de oro en Tokio.
Sin embargo, alguien hace unos años, unos cuantos ya, supo ver que los derroteros venían por aquí, por ciclistas que fueran capaces de ser ciclistas en cualquier terreno y modalidad, que crecieran en todas al mismo tiempo, siendo cocos por donde pisaran y estrellas rutilantes de un deporte que necesitaba un revolcón.
Al César lo que es del César, y Team Ineos, Dave Brailsford, por lo que leímos con problemas de salud, lo vio venir.
Un equipo que nació con ADN olímpico, especialmente de la pista, y que 11 años después sigue fiel a sus orígenes #Tokyo2020 https://t.co/CBCwjbdWET
— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) July 26, 2021
Que los dos oros masculinos disputados en Tokio, los de Carapaz y Pidcock, hayan caído bajo el paraguas del equipo británico no es casualidad.
Es el fruto de más de una década de trabajo orientado a que esto pasara, a que sus ciclistas fueran lo más completos posibles, partiendo del éxito del Team GB en los velódromos y sembrando en todos los terrenos, siendo pacientes, no finándolo todo al dinero en el que parece que nadan y sí a un trabajo metódico, a veces silencioso, que el tiempo premia con puntualidad.
Tom Pidcock es el último en el serial, su carrera de BTT en Tokio 2020 deja a las claras que este ciclismo no es el que viene, es el que está y amenaza con dominar el futuro inmediato.
Es un ciclismo que parece espontáneo, aunque el trabajo de rebotica sea ingente, es un ciclismo que enamora, que engancha, pues tienes a los protagonistas 365 días al año, emocionando y enamorando, demostrando que las tornas han cambiado.
Si desde hace unos años decimos que los ciclistas explotan cada vez más jóvenes, en edades de aprendizaje, según la tradición, el ciclista total se complementa con esta nueva realidad.
Tom Pidcock y su oro son el triunfo del ciclismo total, ese que muchos siguen negándole la más mínima oportunidad a este lado de los Pirineos.
El julio que nos han dado Pidcock, VDP y Van Aert es IMPAGABLE #Tokyo2020— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) July 26, 2021
Desde hace unos meses nos hemos acostumbrado al ciclismo de las maravillas, una edad de lucidez y esplendor que surge de un periodo de ganadores grises, de trenecitos y otros parabienes que nos habían quitado la emoción de lo diferente y único.
Entendedme, admiro mucho a Froome, Nairo, Wiggins, Thomas, Evans… pero el ciclismo que se propone ahora es otra cosa, va por otros derroteros, y no hablamos ya de ganar el Tour, hablamos de algo que ha irrumpido de forma tan brutal, que ha dejado fuera de juego una vieja guardia que a duras penas mantiene el pulso de los que vienen.
Ahí van Mathieu Van der Poel, cuya caída en Tokio no le sacó de carrera al momento y buscó la remontada imposible, Wout Van Aert, el ciclista que llega a meta sin resquicio de fuerza, el mentado Pidcock, el “sardinlilla” que dice Alix que saca brillo a su oro de Tokio, Egan Bernal, con raíces bikers, de ahí que se maneje así en la tierra, Tadej Pogacar, con títulos en ciclocross, aunque sea en Eslovenia…
Lo que antes era una excepción, ahora va camino de ser norma: recuerdo el año mágico de Pauline Ferrand-Prévot, campeona mundial de carretera, ciclocross y BTT, o las vaciladas sobre la bicicleta de Peter Sagan pues dominaba la BMX.
En España seguimos en gran parte con viejos axiomas, de envejecer poco a poco y bien, de crecer año tras año, mientras otros se están comiendo la parte gorda del pastel.
El tiempo dirá quién tiene razón en su planteamiento, pero que nos quiten lo bailado, que los mentados hagan el ciclismo que hacen es un premio, un regalo para un deporte que muchos ya maridaban con la siesta.
Por muchos como Pidcock en Tokio y que en la Vuelta nos haga soñar a lo grande.
Imagen: https://racefietsblog.nl/






