Opinión ciclista
Tour: Victorias, derrotas y debacles que resultan muy rentables
Cualquier cosa que suceda en el Tour justifica la inversión de un año
Con la primera victoria de Sam Bennett en el Tour, en una jornada que debió ser estresante no, lo siguiente, desde los PCR´s y los resultados a los cortes por el viento, nos quedamos impresionados por la reacción del irlandés en la entrevista posterior…
Es imposible no querer a Sam Bennett con esta entrevista
La emoción le impide hablar
Él que lo ha ganado casi todo. sabe que lograrlo en el #TDF2020 es otra dimensión pic.twitter.com/ihQSP9pt2g— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) September 8, 2020
Un tío hecho y derecho, con casi medio centenar de victorias, etapas en el Giro y la Vuelta, velocista curtido que hasta la fecha no había ganado en el Tour, sabiendo que con esta victoria entra en otro nivel y llorando en la entrevista.
Fue un sprint limpio y breve, la meta estaba horrible situada tan cerca de la última curva, pero un sprint en el que quedó patente que en el Deceuninck se está calentito y arropado.
Todos los rivales de Bennett iban solos, ni Sagan, ni Ewan, ni Vivani, ni Pedersen tenían ruedas amigas
En todo caso, esa entrevista es oro, miradla si podéis, Sam Bennett y su mascarilla escurridiza por que se le descontrolan las lágrimas.
Es un triunfo, pero no uno cualquiera, es en el Tour, ganar aquí es el campeonato del mundo de velocidad.
Sobre Bennet, una victoria, sobre Thibaut Pinot, una debacle televisada y patrocinada por Groupama.
Buen apunte. Sería interesante calcular el AVE (Advertising Value Equivalency) de una situación de este tipo ¿puede que la crisis de un ciclista o una epopeya sin resultados sea más “rentable” que una victoria para un patrocinador? https://t.co/liZeUCOhcN
— Luis M Del Cerro (@delcerro) September 6, 2020
Dudo mucho que haya un hundimiento más rentable que el corredor francés camino del Marie Blanque, con una cámara para él, rodeado de compañeros, alimentando la posibilidad de un abandono que roce lo mítico.
En términos de imagen, minutos de televisión, impagable el carisma que Thibaut se ha granjeado, ese desmoronamiento es más rentable que muchas victorias.
Y por último una machada que acabó a un kilómetro a meta, la de Marc Hirschi en la etapa del domingo.
Su apuesta fue una de tantas que se hacen, pero que quedan a medio camino, a no ser que la protagonice un corredor que es uno de los grandes descubrimientos del Tour.
Hizo todo, abrió hueco, produjo la selección, subió acoplado, bajó como los ángeles y rodó de lujo, sólo que el top 4 del Tour le dio caza a un kilómetro y pico de meta.
Hace BTT, ciclocross, pista… la exhibición de Marc Hirschi es de ciclista total #TDF2020
— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) September 6, 2020
No ganó por que estaba fundido, pero nos ganó el corazón, puso el logo de su marca de bicicletas en nuestra mente, repitió el nombre de su equipo en los medios, otro golpe de efecto.
Y es que esto es el Tour, donde todo se multiplica por mil, lo bueno, lo malo y lo peor, un escenario enorme que da la razón a aquellos que reconocían, en los días más duros del confinamiento, que su no celebración sería una tragedia para este deporte.
Una carrera en la que ganar no siempre es lo único rentable, como bien vemos, donde una debacle como la de Pinot, una derrota como la de Hirschi y la emoción de Bennet tienen alguien detrás que está sacándole retorno y motivos para seguir creyendo que éste es el deporte más bello del mundo.
Imagen: ©Tim De Waele / Getty Images



