Ciclistas
La Vuelta a San Juan falla en lo básico, la seguridad
Las isletas del final de la 1ª etapa de la Vuelta a San Juan son un peligro imperdonable
El cartel de la Vuelta a San Juan 2023, tras alguna edición cancelada por la Covid, es para estar contento, pues cada año logran superarse.
Hablé, hace casi un año con Max Richeze sobre el ciclismo en Argentina y su recorrido.
No nos engañemos, la Vuelta a San Juan es una isla de ciclismo en un país que vive volcado para el deporte rey, hoy más que nunca.
De ahí quizá el acierto en el acto de peloteo plasmado por los Medellín en el podio de presentación de equipos.
Pero dejando a parte la anécdota, el show que los argentinos han logrado crear alrededor de su carrera principal es excelente.
En la foto vimos a Remco, Bernal, Jakobsen, Ganna, Dani Martínez y otros muchos que rompen el parón del invierno allí.
Por delante un serial de etapas al sprint más una llegada en alto, ojo a más de 2600 metros, al alto del Colorado, con los Andes ahí a tocar.
El Bora ya dio la primera en la frente con su pareja Danny Van Poppel y Sam Bennett, llevándose un sprint potente por los nombres que comparecían.
Una llegada llena de glamour en el peor escenario posible.
Mirar la aproximación del pelotón a la línea de meta es una película de terror, la mejor forma de irte a la cama -con el horario europeo- con el sueño interrumpido.
Las dos isletas alargadas que parten el pelotón en dos cabezas de carrera son impresentables, un cuchillo en la mantequilla, que sólo estos genios al volante de la bicicleta, pueden obviar sin matarse a mil por hora.
Hay una imagen brutal en la que el arco del kilómetro final queda a la izquierda, con isleta en medio y parte del pelotón yendo por el otro lado, eso con gente y containers de la basura por el medio.
El pasado mes de agosto criticamos la llegada de la Vuelta a Burgos a Villadiego como ahora debemos hacerlo con ésta, aunque en este caso, el peligro me parece increíble que nadie se haya plantado o alzado la voz cuando vieron ese despropósito.
“Es un último kilómetro inaceptable” dijo Bennet, también aludiendo la gente que cruzaba a última hora y al chorro de agua que alguien les regaló con una manguera a mil por hora.
Sigo pensando que, otra vez más, la gente del ciclismo vuelve a ser su peor enemigo, que pondremos el foco en mil historias y por medio vamos surcando la tragedia como en la primera etapa de San Juan, una carrera que cuida mucho la estética y la imagen pero que cada vez que la vemos nos proporciona algunas de las imágenes más peligrosas del año.
Imagen: FB Vuelta a San Juan



