Ciclismo antiguo
Vuelta 2012: Diez años de la edición más futbolera
En la Vuelta 2012 confluyeron los tres mejores ciclistas españoles del siglo XXI
Cuando una vez, compartiendo rato con uno de los protagonistas de la Vuelta 2012, le comenté que aquella me pareció la edición más futbolera de la historia, se quedó pensando un par de segundos y asintió.
Si hubo una Vuelta que trascendió al momento de la carrera, esa sin duda fue la de hace diez años, 2012, la carrera de Fuente Dé y de la cara de Purito cruzando aquel día la meta, derrotado por un Contador que si algo tuvo aquella carrera fue un infinito hambre de victoria y competición.
Algunos la tildan de mejor Vuelta de la historia
Yo no diría tanto, fue una carrera intensa, en un momento en el que el ciclismo español recogía las mieles de la inercia ganadora que hacía tiempo estaba disfrutando.
Una inercia que, mirando un poco más allá, disimulaba para el gran público y la prensa generalista, el vacío de liderazgo que estos años hemos visto a este lado de los Pirineos.
Lo mejor de aquella carrera fue que confluyeron los tres grandes ciclistas españoles de este siglo, los tres en una forma excepcional, en el caso de Contador no creo que la mejor, y los tres en la carrera de casa.
Tres formas de entender el ciclismo en profesionales que no llevaban pocos días en el negocio.
Alberto Contador, recién llegado tras su sanción por el positivo del Tour 2010, vestido en incansable atacante, conectando con el público de una manera casi irracional.
Alejandro Valverde, en su primer año completo, también tras una sanción, volviendo al ruedo de las grandes vueltas, tras un Tour maquillado por una victoria de etapa ¡escapado!, yendo a remolque gran parte de la carrera, pero nunca perdiendo la estela de los mejores.
Purito Rodríguez estaba, sin embargo, de dulce, con dos años ya en Katusha, ejerciendo la capitanía que tanto anhelaba en Movistar.
A ellos se les unió un convidado de lujo como Chris Froome, quien semanas antes andaba que se salía, esperando a Wiggins en las cuestas del Tour, pero que en la Vuelta fue incapaz de mantener tal estado de forma.
La carrera tuvo muchos episodios, casi tantos como llegadas en alto hubo y casi todos con similar resolución: ritmo alto de Saxo, ataques de Contador no lejos de meta, Purito secándolos y dando réplica para acabar ganando la etapa.
Lo cierto es que el catalán se hinchó a ganar etapas, incluso vestido de rojo, firmando en Galicia una crono tan honrosa, que estuvo en disposición de ganar la carrera hasta muy cerca del final.
La Vuelta 2o12 fue la cima, por otro lado, del “cuestacabrismo”, otro elemento que gusta al público generalista, con llegadas en muros y desniveles imposibles cada pocos días, algo que además a Purito beneficiaba.
A pesar de lo repetitivo de los desenlaces, pocas veces vi la pasión general que flotó en aquel ambiente.
Intensidad máxima en llegadas como La Gallina, en la que Valverde hace magia, sumada a otras, como Ancares, Rapitán o Ézaro, donde Purito está como pez en el agua.
Sin embargo, el día D no fue de desniveles imposibles ni cuestas de salida de garaje, fue en un encadenado maravilloso por Cantabria camino de Fuente De.
Todos el mundo había salido de la cima que hay un poco más arriba de Pajares con la sensación que, cerca de Madrid, y a falta de la Bola del Mundo, Purito lo tenía hecho.
Pero hete aquí que Contador alineó los astros en Fuente Dé, sacando un ramillete de ataques que no sé si fundió o aburrió a Purito de tal manera que acabó por dejarle y rebañarle el liderato tras una persecución histórica por los valles que van a la entrada de los Picos de Europa.
El vuelco final e inesperado que Contador le dio a la carrera, conecta con el que supo propinarle Fabio Aru a Tom Dumoulin tres años después y nos trae al presente, con Evenepoel en claro rojo, pero con la necesidad de superar su última prueba.
Pues como la Vuelta 2012 demostró, todo cuenta y hasta Madrid cualquier cosa puede suceder.
Imagen: RTVE





