Ciclismo
Vingegaard en el Giro: No se puede lograr más con menos
Vingegaard copa las cimas de este Giro sin aparente esfuerzo
Todos los caminos del Giro apuntan a Vingegaard.
Cada etapa es el mismo guión repetido con un mimo que empieza a ser llamativo: la jornada busca diferentes escenarios de escapada, pero ninguna cuaja.
Hay demasiados intereses encontrados.
Vemos a Narváez peleando por la ciclamino, a Einer Rubio y los Movistar buscando desesperadamente un corte bueno que nunca llega, y a Ciccone cabreado.
Todo sigue igual.
Mientras tanto, en el grupo de los elegidos se le perdona el trabajo a Visma desde lejos.
Podrían dejarles la responsabilidad, pero no, ya sea en manos de Decathlon —que sigo pensando que se cree un equipo grande cuando aquí no tiene un ciclista al nivel del mejor, puesto que Felix Gall está a un mundo del líder— o de Red Bull.
La acometida de estos últimos, por cierto, terminó por cargarle la carrera a uno de sus teóricos líderes, un Pelizzari que ha demostrado estar verde para disputar una general del Giro de Italia, a pesar de las esperanzas que teníamos en él al principio de la carrera.
Al final, le quitan a Visma el trabajo duro que complicara un poco la labor a su líder.
Así, Kuss, Piganzoli y cia pueden rematar con total celeridad y dejarle la victoria en bandeja a un Jonas Vingegaard que da la sensación de estar corriendo con el freno de mano echado.
No transmite la vibración de competir al límite; se le nota cohibido por todo lo que le espera luego en julio.
Mide cada esfuerzo y busca ralentizar cada situación de carrera.
Sin embargo, su efectividad es abrumadora.
Ha ganado en solitario las cuatro llegadas en alto de este Giro de Italia, abriendo huecos con unos rivales que superaron aquella debilidad física que le pudo rondar en los días de la contrarreloj.
Vingegaard ha demostrado, como hizo Tadej Pogačar hace dos años, que está en otro nivel y que compite en otra esfera.
Ahora mismo absolutamente nadie se les puede acercar.
Tenemos otros nombres por medio, tenemos a Remco, Kuss, Yates o Roglič, pero la dinastía de dominadores de grandes vueltas que lleva impuesta desde el año 2020 sigue intacta.
No en vano, entre Pogačar y Vingegaard han ganado ya nueve grandes vueltas -contando este Giro para el danés- desde entonces y no se han bajado del top dos del Tour de Francia.
La estadística en este caso no es un adorno: es el reflejo fiel de una supremacía como pocas veces hemos visto en la historia del ciclismo.
Imagen: FB Giro d´Italia






