Ciclismo antiguo
Tour 1983: Angel Arroyo le dio la vuelta a la tortilla
Aquella crono de Ángel Arroyo cambió la suerte española en el Tour
Permitidnos irnos 39 años atrás, al Tour de 1983, la carrera que, como hemos leído tantas veces, lo cambió todo para el ciclismo español, aunque si tuviéramos que tomar un día, hablaremos de ese del Puy de Dôme, de la crono de Ángel Arroyo y los grandes mitos que se derrumbaron en esa subida.
Para quienes no estén en sintonía, me gustaría invitaros al podcast que hicimos hace unos días con Pello Ruiz Cabestany y Ángel María de Pablos.
Si al primero, seguro le tenéis ubicado, al otro deciros que fue la voz del ciclismo en TVE cuando ésta se adentraba en caravanas por media España a razón de la Vuelta.
Angel, como Pello, guarda recuerdos de esos años que deposita en una pieza sonora que es una joya y que, entre otras cosas ubica dónde estaba el ciclismo español hace más de 40 años.
Tras Tours de grandeza y notoriedad con Luis Ocaña, entre otros, llegaron vacas flacas que dejaron al ciclismo español completamente al margen de la elite mundial.
“Ir al Tour era un fastidio, todo el día a mil por hora y encima mal pagado” viene a comentar Pello en este podcast.
“Otro día de calor en Burdeos y los españoles sin aparecer” recuerda Angel de aquellos días.
No sé si la imagen es del Tour de 1983, pero tanto da, muchos de los que ahí salen son artífices de ese salto adelante que devolvió España al mapa del ciclismo mundial y consiguió torcer las cosas.
Para quienes nos atribuyen hostilidad para con Abarca, hoy gestor del patrocinio de Movistar, que vean que, recordando estos momentos, tenemos buena memoria.
De aquella historia hubo un día muy glorioso, único diría yo.
Fue el 16 de julio de 1983, y la etapa, la cronoescalada al Puy de Dôme
Entre Clermond Ferrand, la patria de Geminiani, y el Puy de Dôme, no hay más que quince kilómetros, los suficientes para que Ángel Arroyo escriba la historia en letra gruesa.
El abulense vuela en la subida al gigante prohibido del Macizo Central, por carácter militar y gana una etapa cuyo podio completa Pedro Delgado, Perico, el mismo que días antes había impresionado en las bajadas de los Pirineos.
Arroyo, descalificado en la Vuelta del año anterior, un día después de su conclusión, se redimía con un ejercicio en solitario que mejoró en 13 segundos el tiempo de Perico y en casi medio minuto el de Patrocinio Jiménez.
El futuro ganador de aquel Tour, Laurent Fignon se dejó casi dos minutos.
A más de cuatro minutos del líder, el desafortunado Pascal Simon, quien arrastraba las molestias de una caída que le acabaría por obligar al abandono, Arroyo iniciaba la reconquista del podio del Tour, que acabaría pisando en París.
Sólo le quedó por remontar a Fignon, aquel rubio era demasiado aquellos días, aunque la cosa hubiera sido diferente si en el camino de Ángel no se hubiera cruzado un tal Van Impe, que jugó a lastrarle en la etapa de Morzine, la misma en la que Perico se agarró el globo que le sacó de un podio que tenía casi seguro.






Manel Balasch Esteve
9 de marzo, 2025 at 10:14
La táctica de Arroyo fue conservadora. Realmente hubieron varios escapados durante la etapa, hasta que Millar, Fignon y Jiménez se escaparon. Supongo que entre los grandes favoritos, estos no eran hombres preocupantes. Pero luego atacaron Delgado y posteriormente Van Impe. Debió ir detras del belga, Angel Arroyo, porque el belga siempre estaba entre los mejores. De hecho Van Impe quedó a 4 minutos del Millar y Angel Arroyo a 7:30
De todas maneras, el otro día que falló fue en Alpe D’Huez, que como el mismo Arroyo dijo, se equivocó saliendo a cada ataque y lo pagó al final. Creo que ese día Perico quedó segundo y tercero en la etapa y se puso segundo en la general. Estaba toda España expentante y de vacaciones. Yo estaba en el pueblo y estaba a punto de cumplir 14 años.