Ciclistas
El Tour ya saborea las mieles de la generación que vino para cambiarlo todo
El ciclismo que vemos otras partes del año llega al Tour
¿Cuántas veces hemos dicho que el Tour no ofrece el mejor ciclismo del año?
Yo creo que varias, pero hemos sido imprecisos, no es que no ofrezca el mejor ciclismo, pues vienen los mejores, es que no da el ciclismo más entretenido.
Hace no mucho escribimos un post que venía a decir que el Tour nos daba pereza.
Entendednos, acabábamos de ver un Giro más que potable, con la victoria de un tío adorable como Egan Bernal, la epopeya de Damiano Caruso… veníamos de un inicio de campaña con Tirrenos, Strades, Liejas y otras perlas que invitaban a pensar que lo mejor de la temporada había pasado, pues al Tour se iba con lo mejor, aunque con todas las cautelas del mundo.
Pasados cinco días de Tour, estamos muy de acuerdo con lo que comentan nuestros amigos de A Cola de Pelotón, marcando una gran diferencia entre la presente y pasada edición de la carrera.
En 2020, a estas alturas, la gente trinaba por lo que estábamos viendo, un bloqueo y control de la carrera por parte de un equipo que acabó, por suerte, perdiéndola por creer que se podía ganar sin realizar un ataque.
En lo que llevamos de Tour, podemos decir que lo que menos ha apetecido ha sido la siesta, para bien o para mal, pasan cosas, las vemos, algunas las lamentamos y otras las gozamos.
Algunos que se estuvieron dando palos en Strade, Itzulia, Tirreno o Flandes están on fire también en Francia, en el aniversario del mes de julio
La noticia es excelente, la mejor, durante mucho tiempo pensamos que algunos de los que están brillando durante la campaña, tenían cerrado el paso en Francia, sin embargo el Tour, que muchas veces olvidamos que es la mejor carrera, ya los está disfrutando.
Al margen de las caídas, el balance que había antes de la crono era tremendo, casi de inicio de tercera semana, entre caídos, descolgados y abandonos, la carrera está dando la medida que se espera de la mejor del mundo.
Desde el inicio con Julian Alaphilippe a la crono de Tadej Pogacar, hemos disfrutado del doble ataque, para amarillo y etapa, de Van der Poel en Mur de Bretagne y el suma y sigue de Cavendish, sin olvidar cosas que nos llenan, como la cabalgada que murió cerca de meta del belga Brent Van Moer, un excelso rodador que lo intentó el día después de la caída y abandono de Caleb Ewan.
Van Moer tiene 23 años, ya ganó en Dauphiné y amenaza con seguir intentándolo.
El y los que tienen más o menos su edad han llegado para tomarlo todo, para quedarse y seguir creciendo desde la victoria.
Ahí va esa general con Pogacar, Vingegaard, Van Aert o el mismo Van der Poel, quien se dejó la vida para salvar el maillot amarillo en la crono.
Cuando Pogacar y Van der Poel se abrazaron en la meta de la crono, como lo habían hecho meses antes en la jornada apocalíptica de Tirreno, comprendimos que estos han venido para llevárselo todo.
Son ciclistas que caerán mejor o peor, pero conectan con la gente, emocionan y hacen algo diferente a lo que se había convertido el ciclismo estos años.
Les admiramos, y admitimos un gran mérito cuando vemos a Porte, Cavendish, Uran o Valverde agarrarse al tren en marcha.
No nos engañemos, el ciclismo actual, el que vemos, sigue bajo el yugo de los datos y ls vatios, pero al menos nos cabe la expresión de emoción en el rostro cuando apreciamos ciertas jornadas.
La capacidad de sorpresa vuelve al Tour, la misma que nos guardaron muy para el final Egan Bernal y Tadej Pogacar en las últimas dos ediciones, la misma que nos esquivaron los años de Wiggins, Froome y Geraint, a quienes queremos mucho, pero admitimos que tragarse sus Tours fue duro, muy duro.
Imagen: @Bettiniphoto @TeamBahrainVictorious






