Ciclistas
Que gane Sep Vanmarcke sí que es noticia
Sep Vanmarcke volverá a ser de la terna para la primavera que nunca le premia
Cualquiera de las grandes clásicas de los tiempos recientes tienen uno de esos corredores que materializan todas las cualidades del flandrien, del buen flandrien.
Un “Flandrien” debe tener “unos cojones que no le caben en la entrepierna”, para Walter Godefroot, del mismo Gante, el tipo de “Flandrien” es aquel que nunca se conforma y siempre se rebela por estar dominado, si no es por un valón, por un holandés y sino por un alemán
Esa definición de “flandrien” la escribió un periodista que firmaba como Karel Van Wijnendele, un tipo que se considera el arquitecto de la palabra y su contenido.
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En el ciclismo actual el “flandrien” quizá más presente sea Sep Vanmarcke, un corredor que siempre está, siempre figura en las quinielas, y casi nunca gana.
Sep Vanmarcke no pedalea, maltrata la máquina, bate los pedales en un ciclo que causa dolor apreciarlo desde la televisión.
No hay Flandes, no hay Roubaix donde Vanmarcke haya estado en la terna, pero no ha habido gran carrera en la que haya ganado.
Sep Vanmarcke tiene la curiosa cualidad de padecer una dificultad tremenda en ganar.
Este viernes lo hizo, en el Tour Haut Var, en la primavera de la Costa Azul, imponiéndose en un pequeño sprint.
Hacía varios años que no ocurría.
Su olfato para estar siempre delante no se ha plasmado más allá de podios, que siendo meritorios, seguro que alguno mereció más.
El problema de Sep Vanmarcke es que siempre tuvo uno, o dos, mejor que él.
Pasó de Cancellara y Boonen a Sagan y Van Avermaet.
Y por medio pinchazos, caídas, averías…
Siempre ha fallado algo y ahora ya no aparece en la primera línea de las quinielas.
Le han pasado varios, pero ojo, que sólo tiene treinta años, no conviene descartarlo.
Su mejor baza es la fuerza que despliega, la peor una nula velocidad ante los grandes capos.
Y curiosamente su primera y gran victoria fue una Het Nieuwsblad, en un sprint frente a Tom Boonen y Juan Antonio Flecha.
Y es que el catalán es, sin duda, ese tipo de corredor que entronca con Vanmarcke, por lo similar que fue su trayectoria a la que está realizando el flamenco.
Imagen de Education First




