Mundo Bicicleta
La descomposición belga de Yorkshire fue sonora
La selección belga demostró que sólo con estrellas no aspiras más que nadie a ser campeón del mundo
Las cosas en el ciclismo tienen que ver las listas de salida, pero como todo en la vida el movimiento se demuestra andando, el ejemplo lo tuvimos con la selección belga en Yorkshire.
Era el equipo de las estrellas, como casi siempre que la celeste concurre a una gran cita.
Un ocho de esos que sabes de carrerilla: Declerq, Evenepoel, Gilbert, Lampaert, Naesen, Teuns, Van Avermaet y Wellens.
Ahí había un poco de todo, perfiles más clasicómanos de pavé, otros más de cotas, algún currante, lo menos, pero sobretodo estrellas, muchas estrellas.
Decía Van Avermaet que la estrategia consistía en aplicar el liderato horizontal que tan buen resultado le da a Patrick Lefevere.
La pizarra, sobre el titular, queda bonita esa soflama, la realidad es bien diferente cuando tienes el apellido que tienes y te mandan trabajar para un tercero que igual, durante los 364 días del año ni siquiera va a deberse a quien te paga regularmente.
Y claro, ahí surgen los problemas.
Cuando el día amaneció así en Yorkshire, no pocos belgas se frotarían las manos, era el terreno idóneo para el brillo de la celeste belga.
Un circuito larguísimo, un tiempo de perros, perfiles de clásica entre Árdenas y Flandes, lo tenían todo.
Pero el descontrol, nada más entrar al circuito hacía presagiar lo peor.
Queremos mucho a Greg Van Avermaet, nos parece un ciclista excelente, una planta que impone, un rodillo en carreras de un día, pero lo que vimos ayer… lo hemos visto tantas veces.
Esprintó para un top ten, un resultado insuficiente, para un equipo de estas características.
Sinceramente se diluyeron.
Tiró un poco Naesen, luego otro poco Teuns, Lampaert intentaba frenar la hemorragia del contraataque de Van der Poel y Trentin como podía.
Iba muerto.
Y así las cosas, la selección de nómina mas reluciente se quedó en el camino.
Cierto es que Van Avermaet fue campeón olímpico en Río, pero aquello fue una carrera de supervivencia, de uno en uno iban llegando, y el flamenco sacó lo mejor que tiene en el gran fondo.
El programa de colores de Berria es realmente amplio
Ayer sencillamente se le fue el tren, como le sucede cada año en mundiales que parecen dibujados para él.
Porque si gana Sagan, Van Avermaet es su némesis, o quizá lo era.
Sea como fuere la nación con más mundiales en su haber, la selección belga, no lo gana desde 2010, con el latigazo final de Philippe Gilbert en Cauberg.
Desde entonces balas de paja recorren el paraíso belga, sin arcoíris que llevarse al nido del ciclismo.
The day after: not the best night of sleep I have had as the deception of yesterday’s missed opportunity remains. Pretty gutted to leave Yorkshire with nothing but a pair of very strong legs, but the only thing to do now is to look forward to next goals! ???? #Yorkshire19 #Season17 pic.twitter.com/QnHMXARYmx
— PHILIPPE GILBERT (@PhilippeGilbert) September 30, 2019
La imagen de Philippe Gilbert desconsolado, abandonando, la posterior renuncia de Remco Evenepoel anticiparon el desastre.
Yorkshire era terreno Gilbert y nadie en boxes dijo a los suyos que dejaran de tirar cuando su mejor baza estaba en entredicho.
A veces no es tener todas las estrellas, es tener las cosas claras, marcar una o dos bazas e ir a por todas.
Que los tres últimos campeones del mundo belgas sean el mentado Gilbert, Tom Boonen y Johan Museeuw, tres en 23 años, habla de la singularidad del reto.
El liderato horizontal estará muy bien en equipos que corren todo el año junto, un mundial es otra cosa.



