Ciclistas
Se va Rigo Urán, lo deja el papi
La retirada de Rigoberto Urán marca un cambio de ciclo en el ciclismo colombiano
La vida los ciclos, los años que pasan y pesan, ya sabéis como va esto, incluso para Rigoberto Urán, quien parecía llevaba una eternidad en ciclismo.
Y en cierto modo, la llevaba.
Recuerdo las primeras apariciones estelares de Rigo, en aquel Tour de 2009, con los colores del Caisse d´ Epargne, todo negro, con ribetes rojos, preludio de Movistar, equipo al que no llegaría porque antes ficharía por el Team Sky.
Con los ingleses recordaréis, piso el podio del Giro que en teoría era para su líder, Brad Wiggins.
Al año, volvió al cajón de la carrera italiana, superado por Nairo Quintana, a los pocos, al del Tour, segundo tras Chris Froome, en el último Tour del inglés.
Hablamos de 2009, de 2010, de 2011 ¿qué era entonces el ciclismo colombiano?
Pues un proyecto que apuntaba muchos nombres pero una sola realidad, la de Rigoberto Urán, el papi, el pinero de una generación de oro que respondería al nombre y apellidos de unos cuantos, y seguro que me olvido alguno: Nairo Quintana, Carlo Betancur, Sergio y Sebastián Henao, Esteban Chaves, Fernando Gaviria, Miguel Ángel López, Egan Bernal… hasta llegar a los presentes Sergio Higuita y Santiago Buitrago, muy buenos, pero un escalón por debajo.
En todo caso, todos estos nombres, que pusieron el hype colombiano muy alto, tienen algo común: todos fueron tras los pasos de Rigoberto Urán.
En estos años he escrito varias veces de Rigo, un espectáculo fuera de la carretera y un acerbo de oficio ciclista en la misma.
Bregado en mil circunstancias, está en el top 5 de la historia de ciclismo colombiano, con Nairo, Lucho, Egan y Fabio, seguro.
Ahora le toca extender su savoir faire a los negocios que tan bien lleva y mejor promociona, con un gracejo único.
En cuatro años, el horizonte inmediato del ciclismo colombiano es difuso.
Egan Bernal se recupera felizmente de su brutal accidente, pero las consecuencias en su competitividad máxima están ahí, ganó el Giro de hace dos años, estuvo en aquella famosa escapada con Roglic camino de los Lagos y luego el desastre.
Verle delante es algo que todo buen aficionado al ciclismo ansía, otra cosa es que lo logre.
La situación de Miguel Ángel López está empantanada a la espera de una resolución sobre su situación y despido de Astana.
Esteban Chaves acumula carisma, pero no fue nunca más el de 2016 y Nairo es ahora una incógnita mientras Higuita, Buitrago y los que tienen que tomar el relevo tienen mucho por crecer.
Con Rigo colgando la bicicleta tras París 2024 -quizá quiera hacer como Vino cuando se retiró con el oro de Londres que le ganó a él- el ciclismo colombiano tiene que buscar los resortes para mantener una grandeza que hoy, más que nunca, debe apreciar y añorar a partes iguales.
Imagen: Guillem Riera





