Richard Carapaz
No se puede usar la palabra fracaso en el año de Carapaz
Aunque no haya ganado el Giro, Carapaz ha sabido reinventarse durante la campaña
La imagen que ilustra este artículo es una de las instantáneas del año: Richard Carapaz cruza la meta en la cima de la Marmolada, en vísperas de final de carrera, con la certeza que acaba de perder el Giro de Italia.
Le acompaña en la secuencia Davide Formolo, que cruza la meta justo con él, y pone su mano en la espalda de la maglia rosa en señal de consuelo, un consuelo que, en ese momento de desesperación, cae en saco roto.
Tuve ocasión de preguntarle a Davide Formolo, en el podcast de Gobik, por ese instante y por el el significado de mismo.
Le vine a preguntar por la fragilidad que rodea al ciclismo y al ciclista, por lo en el aire que está todo y lo complicado que es gestionarlo.
“Ese es el tema, trabajamos hasta el detalle y luego está todo sujeto en manos de cualquier cosa que puede suceder en la ruta“.
La crisis de Richard Carapaz en la cumbre de la Marmolada fue como esos partidos a ronda única, tras pasarse el Giro delante, al aire, y dando la cara, acabó cediendo la prenda de sus desvelos sin opción a réplica.
El ataque de Jay Hindley combinado con ese increíble ciclista que es Lennard Kämna fue mucho para él cuando tenía la carrera a tocar.
No fueron pocas las voces que hablaron de fracaso de Richard Carapaz, como si ser segundo el Giro pudiera considerarse tal cosa, como si acabar en el podio de casi todas las grandes en las que compites desde 2020 fuera un fracaso.
Carapaz ganó el Giro 2019 y ha logrado estar en el podio en tres de cinco grandes en las que ha tomado parte.
Ya sabemos que no ganó este Giro, pero dio lo que tuvo y la medida del final es lo que le quedaba en las piernas.
Cuando el ecuatoriano empezó a sumar triunfos en la Vuelta a España, mezcla de su olfato para pillar las fugas y su instinto para resolverlas a su favor, volví a leer varias veces la palabra fracaso pues ya no estaba en la quiniela de posibles ganadores.
Estupefacto es poco, pues acababa de lograr tres triunfos de etapa en la montaña de la Vuelta, con la precisión de cirujano que le define, y no sólo eso, ayudó a Carlos Rodríguez en ciertos pasajes muy duros para el andaluz, como otras veces había trabajado para otros compañeros.
Carapaz es uno de los mejores ciclistas del mundo en un contexto de auténticos monstruos que no dejan ni las migajas ni los restos.
Su forma de correr le define, pero también el palmarés y la estadística con un victorias que muchos de los grandes nombres quisieran para sí.
Ganó un Giro medio de sorpresa para algunos, tapado de inicio por Landa en el equipo y aprovechando el marcaje obsesivo de Roglic y Nibali, pero igual que le anotamos aquel triunfo, cabe reconocerle todo lo que vino después, la constatación que esa victoria tuvo poco de casualidad.
Leo también que Carapaz no ha cuajado en Ineos, que por eso le dejan marchar.
Depende lo que se considere cuajar, si nos referimos al ambiente de equipo, ahí no me meto, pues no estoy dentro, si hablamos de resultados, ¿cuántos ciclistas de Ineos le superan en este periodo?
Tao y Egan… poquito más.
En EF no tendrá tanta discusión en el liderato del equipo, especialmente para el Tour, a donde le está enfocando el Vaughters con un recorrido tan de su estilo.
Yo nunca veo a Carapaz favorito a nada, salvo en el último Giro, pero le acabo viendo delante casi siempre, sin importar quién sea el rival, manejarse de esa manera, en medio de esta manada, reunir ese palmarés, demostrar esa ambición… todo en sí hace del ecuatoriano un ciclista con el que es complicado manejar la palabra “fracaso”.
Imagen: FB de Giro d´Italia




