Ciclistas
Quinn Simmons fue el más fotografiado del Tour
La pena de Quinn Simmons es no haber ganado su etapa en el Tour
Quinn Simmons ha sido el ciclista omnipresente del Tour.
Estuvo en todos lados, igual sujetando a Juan Ayuso exhausto en Alpe d’Huez que tirando de Pedersen o comandando escapadas.
No le faltó nada por hacer ni foto en la que aparecer.
Completó una carrera excelsa, repleta de exhibiciones que solo retienen en la retina quienes siguen esto al detalle, pero con un valor incalculable para su bloque.
Qué pena que tanta presencia no se tradujera en una victoria parcial.
Le faltó ese remate al americano, que impactó hasta en el traslado de la penúltima jornada desde los Alpes hasta París.
Volaba dentro y fuera de la carretera con ese descaro que exhibe desde que asomó al profesionalismo.
Aquella tarde lluviosa en Yorkshire 2019 vimos explotar a un corredor diferente.
Ganó el Mundial júnior horas antes de que su compañero Mads Pedersen lograse el título absoluto.
Desde entonces confirmó un motor brutal para devorar kilómetros. No sabe reservar fuerzas ni especular.
Su ciclismo es directo y agresivo, ideal para encender la carrera cuando las fuerzas flaquean.
Este desempeño tuvo reconociendo oficial al ser nombrado mejor compañero del Tour por segundo año consecutivo.
Un galardón de 3.000 euros que premia el trabajo incansable para los líderes de su estructura en la montaña y el llano.
Ha sido el sostén en los momentos más exigentes y la gasolina en las jornadas duras.
Si la competición fuera justa con el desgaste acumulado, Simmons habría ganado una etapa.
Se quedó sin el premio gordo en la meta, pero su impacto trasciende los números oficiales, como aquella tarde en Lombardía.
Demostró que se puede ser protagonista absoluto desde el trabajo de equipo y la valentía, dejando claro que el chaval que asombró en Yorkshire es ya un ciclista indispensable para las mejores plazas.
Imagen: ASO/Charly López








