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¿Quién debe parar la ignorancia sobre los ciclistas?
Redes sociales, ciclistas, conductores… Cuando mezclas estos ingredientes, sabes que tendrás la polémica servida. Todos conocemos diferentes grupos de aficionados al ciclismo en Facebook, en ellos hay de todo: comentarios de noticias, rutas y problemas técnicos, consultas sobre material, textil y todo lo que nos interesa.
Sé también que existen grupos de amantes del automóvil, aunque yo, a pesar de que también conduzco, e incluso he sido conductor profesional, no las frecuento.En todo este mundillo 2.0 hay una tercera vía, un tercer grupo, compuesto por gente carente de cualquier tipo de respeto, carente de todo tipo de comprensión y conocimiento del código de circulación e incluso de las leyes en su esencia. No hacen nada por la comunidad ni la mejoran, sólo fomentan el odio hacia el colectivo ciclista.
No hay que buscar mucho. Hace poco me encontré con uno de ellos. Evidentemente no diré el nombre, porque bastante promoción le hice, cuando compartí la página en un grupo de ciclistas con más de 20.000 miembros, una promoción medible que sirvió para ver su calaña.
En dicho grupo, se dicen lindezas del tipo: “Un ciclista de negro, después se quejarán de que les atropellan”, “van por la calzada, con una acera de más de cuatro metros. Lo hacen para joder…”. Son dos muestras, en medio de una gran variedad de improperios que me ahorraré de repetir. A pesar de las múltiples denuncias a Facebook, por fomentar el odio hacia un colectivo, estos consideraron que no vulneraban ninguna de las condiciones establecidas para las publicaciones. Curiosa vara de medir. Mientras el “David” de Miguel Ángel está vetado por exhibición sexual (es cierto, fácil de preguntar al “Sr Google”), en este tema nadie mete mano. Pero eso es otro tema…
Todos sabemos de la difícil convivencia entre automovilistas y ciclistas. A mi entender es difícil, pero no imposible. Si partimos de la autocrítica, de que no todo lo hacemos bien, de que en nuestro colectivo, como en todos, también hay mucho descerebrado que pone en peligro su vida y la de los demás,… con eso y con un poco de respeto mutuo y empatía, todo podría funcionar de otra manera.
Para ello, hace falta que todos pongamos un poco de nuestra parte, pero proporcionalmente a la responsabilidad que tenemos. Y las autoridades de tráfico son las principales responsables. Estas páginas, grupos o lo que sean, se alimentan del desconocimiento, de la ignorancia y del abuso de posición del más fuerte, el coche, contra el más débil, la bicicleta y el ciclista.
Aquí es donde entra la labor pedagógica que debería tener la DGT: Información, información y más información. Es triste y penoso oír hablar como si el automóvil tuviera que ser el único autorizado para circular por carretera porque “pagan impuestos” y no “entorpecen la circulación”.
¿Cuántas veces nos hemos encontrado con adelantamientos a menos de 50 cm? ¿O cuántos desconocen que nos pueden adelantar aunque haya raya continua? Y decenas de ejemplos más que todos practicante sabemos y no aburriré repitiendo.
Pienso que el conocimiento del código de circulación es algo muy poco común entre conductores que obtuvieron su permiso en una época en la que el ciclista era una “rara avis” en la carretera. Entonces quien se prodigara en bici por ciertos sitios era un héroe, claro. Actualizar ese conocimiento sería una buena solución para que estos grupos se convirtieran en algo residual y no gozaran de simpatías creadas por la más insultante ignorancia.
¿Difícil? La buena voluntad que propongo para ambos colectivos, debería empezar por nuestras autoridades. Deben, tienen la obligación de tomarse en serio el problema. Mientras tanto, parafraseando una frase de una famosa serie americana de los 80’s, uno ya tiene una edad: “Tened cuidado ahí fuera”.
Imagen tomada de www.feuvertenmarcha.org
INFO
En Tuvalum la cuesta de enero es menos cuesta para los ciclistas



