Ciclismo
Pogacar ¿el mejor ciclista de siempre? no me atrevo
Pogacar, el ciclista que no habíamos visto nunca
Solo sé una cosa: Pogacar es el mejor ciclista que hemos visto nunca.
Y lo digo con más de cuarenta años de ciclismo a las espaldas, de aplaudir gestas ajenas, de emocionarme con los grandes desde el ocaso de Hinault hasta hoy.
Hemos vivido épocas doradas, ídolos de culto, campeones de manual… pero nunca habíamos visto nada como lo del esloveno.
Esa es la verdad más íntima de este deporte: la sensación. Lo que te deja dentro. Lo que no se mide en vatios ni en estadísticas, sino en piel de gallina.
Leo comparaciones con Eddy Merckx y entiendo el debate, pero sinceramente, no me atrevo a decir si es mejor o peor.
En calidad de triunfos, quizá sí.
En cantidad, jamás, porque los números del belga son eternos.
Pero lo que está fuera de toda duda es que, cuando menos lo esperábamos, apareció un fenómeno que entra directo en el top tres de la historia del ciclismo.
Y eso ya es decir mucho.
Venimos de una generación de corredores de culto: Nibali, Contador, Froome… ciclistas enormes, cada uno a su manera, pero ninguno con esta voracidad animal.
Pogacar no corre, caza. No sabe ganar sin arrasar.
No se conforma con vencer, necesita dejar huella.
Cada triunfo suyo tiene un punto de brutalidad estética, de exceso, de genialidad.
Y cuando intentas quedarte con uno, siempre aparece otro aún más grande.
Ese es su sello, lo que lo hace único: la certeza de estar viendo historia en directo. Cada vez que se abrocha el dorsal, algo va a pasar.
Algo que recordaremos. Porque Pogacar no solo gana, trasciende.
Y esa sensación, la de asistir a algo irrepetible, es la que nos devuelve a la infancia del aficionado. Asombro, emoción, admiración.
Eso es Pogacar. Y por eso, más allá de estadísticas y comparaciones, nunca habíamos visto nada igual.
Imagen: FB Il Lombardia






