Ciclismo antiguo
Marco Pantani, como en cada día de los enamorados
El 14 de febrero es el del recuerdo de Marco Pantani
En este día de San Valentín se cumplen 18 años de la muerte de Marco Pantani.
Su muerte fue un flagelo lúgubre que completó el fallecimiento, meses antes, de uno de sus rivales más enconados en la carretera, José María Jiménez.
Sin saber si ambas pérdidas tuvieron mucho o poco en común, lo cierto es que en estos ciclistas tuvimos dos grandes ídolos, en sus diferentes dimensiones, durante la época más negra que muchos señalan del ciclismo, la segunda mitad de los noventa.
He de reconocer que lo de Marco Pantani nunca lo había visto y posiblemente no lo veré jamás.
Nadie subió con la violencia de este atormentado personaje, cuyo diente de sierra vital describe bien una de las primeras obras de Cultura Ciclista.
Nadie atacó nunca, o al menos yo no lo he visto nunca, como Marco Pantani
Nadie arrastró sentimientos tan feroces como este ciclista “romagnolo”.
La vida y milagros de Pantani y posterior muerte han sido, y siguen siendo, objeto de muchas pesquisas e interpretaciones, sin embargo la pasión e interés que mantiene el personaje es terrible, su áurea parece intacta, incorrupta.
Muchos son los que ponen en tela de juicio sus logros, y con razón, pero sin embargo es una inmensa mayoría la que respeta y profiere admiración por este deportista.
Miren la red hoy, pongan #Pantani en twitter, mensajes de todo tipo y procedencia, marcando la fecha del 14 de febrero, tan comercialmente señalada, como el día de Marco Pantani, el día que dejó este mundo.
Y es curioso porque al aficionado ciclista de verdad, del que se emociona y se sube por las paredes viendo el Tour o la Roubaix, parece que lo perdona todo, que sabe mirar para otro lado, cuando la razón te sugiere todo lo contrario.
Marco Pantani fue artífice de una gesta deportiva que muchos han querido, ganar el Giro y el Tour el mismo año, a su vez logró muchas otras victorias y registros que quitan el sentido y desafían la lógica del rendimiento humano, cayó en desgracia a partir de ese día en Madonna di Campiglio y muchos años después se discuten las causas de su muerte.
Sin embargo sigue en el candelero, como esos campeones que son como imperecederos al tiempo porque se les recuerda en las marchas retro que crecen por doquier.
Y es que al final vemos eso, el ciclismo tiene tanto de emoción que sigue vivo por ello, a pesar de los pesares.




