Ciclismo
Mala época para llamarse Mathieu van der Poel
Van der Poel, especialista en piedras, ha encontrado un “extraño” que le gana en casa
Todos hablando sobre Pogacar y decidme qué sentís si os ponéis en la piel de Mathieu van der Poel, un especialista, un “pedrusquero” top, el más notable ahora mismo, que ha visto “ultrajado” su perímetro por un corredor que viene de ganar el Tour de Francia, nada menos.
“A Boonen, a Cancellara, a Museeuw y demás no les pasaba esto” debe pensar, pero madre mía cómo eleva esto su legado.
Van der Poel está un triunfo de ser el mejor de siempre en De Ronde, yo creo que lo logrará e incluso no me extrañaría que con Pogacar en liza, pues el neerlandés es una esponja aprendiendo y un killer manejando carreras en las que le ponen al límite.
Pero ayer no hubo manera de contener al campeón del mundo, por eso no puso excusas tras perder ante un Tadej Pogačar claramente más fuerte, y eso a pesar de haber sufrido una caída a alta velocidad durante la carrera y haber estado enfermo, lo que afectó su preparación.
Aunque al principio parecía estar solo resfriado, confesó después que estuvo muy enfermo y tuvo que tomar antibióticos durante tres días, lo que le hizo perder algunas sesiones de entrenamiento.








Deté Suiss
8 de abril, 2025 at 0:56
Es una cuestión de física. Van Der Poel pesa 10 kilos más que Pogacar. Necesitaría ser capaz de producir un 15%-20% más de potencia en las subidas empinadas solo para estar en igualdad de condiciones. No sabemos que watios mueve pero probablemente mueva los mismos o más, solo que tiene que tirar de un lastre significativamente mayor y ese esfuerzo repetido está claro a quien funde antes. Sin esos picos, en condiciones de salud normales es difícil que se repita.
Por cierto que me llama mucho la atención como acabó Pogacar Flandes, cuando lo comparo con cómo acabó el Campeonato del Mundo de ruta de Glasgow de 2023, misma distancia, le recuerdo reventado que se quejaba delante de las cámaras al presidente de la UCI de que una vuelta más y acababa en el hospital. Pero en Flandes llegó que parecía que venía de comprarse unas baguettes.