Ciclismo de carretera
Lleida: Ciclismo non stop
Vamos a conocer las posibilidades de ciclismo por las carreteras de Lleida
Lleida, capital, pero también su entorno, la suma de las Terres de Lleida, la zona de la plana y los Pirineos, suponen un paraje envidiable para el ciclismo de nivel, un extenso territorio de rutas escondidas y desconocidas, ajenas al tráfico, seguras y variadas.
Desde los paisajes más profundos de la plana, hasta alturas que superan los 2000 metros en los Pirineos, Lleida tiene de todo para todo tipo de ciclistas y ciclismo interesados en disfrutar de la bicicleta pero también de paisajes, pueblos, cultura y al acabar una buena comida y descanso.
Terres de Lleida, la plana y mucha dureza escondida
La denominación de Terres de Lleida incluye hasta seis referencias comarcales, desde El Segrià hasta Les Garrigues pasando por La Noguera, Pla d’Urgell, La Segarra i Urgell. Se trata de un terreno encajado entre montañas, al sur de las cordilleras que Lleida comparte con Tarragona y al norte los contrafuertes de los Pirineos.
El abanico aquí es tan amplio como desconocido, aunque la zona tiene fama de ser llana, hay algún que otro lugar de máxima exigencia. Lugares que al final resultan bonitos y desconocidos. Lugares especialmente recomendables en primavera, cuando el tiempo es más agradable, sin las nieblas de invierno o el calor veraniego.
Pasa, por ejemplo, en Les Garrigues, la comarca meridional de Terres de Lleida, una zona marcada por el trabajo del aceite, muy singular en términos de paisaje, con gran dispersión de muros y pequeñas subidas, que añaden metros de desnivel a cada salida. Es limítrofe con el Priorat y Muntanyes de Prades, ya en Tarragona, y ofrece muchos pueblos pequeños, como Vilosell o Juncosa de Les Garrigues, con su encanto y dentro de una red de carreteras muy tranquilas.
El Segrià se sitúa al poniente siendo la comarca de la capital, dentro de la plana más auténtica. Todos los alrededores de Lleida ofrecen rutas muy relajadas por tierras de cultivo, hablamos de poblaciones como Raimat y Seròs, mientras que al sur la ruta es la continuación de la dureza propia de Les Garrigues.
Atrapado en medio de grandes comarcas, el Pla de l’Urgell incluye un pasaje singular como l’Estany d’Ivars, con tramos asfaltados y también de otros que incitan a probar la bicicleta gravel. La zona está al alcance de itinerarios circulares, partiendo de ciudades como Mollerussa o Tàrrega para acumular buenos kilometrajes.
Por su parte, La Segarra es una comarca con cierta trampa para el ciclista. Hablamos de una zona con dos partes muy definidas. El norte limita con el Solsonès, por tanto es la antesala del Pre-Pirineo y, el sur, que aunque parezca llano, la capital, Cervera, y sus alrededores ofrecen muchos terrenos.
La Noguera es la comarca más grande de Catalunya. Encajada al sur de la Serra del Montsec ofrece rutas de aproximación a uno de los grandes tesoros de Lleida para el ciclista. Alrededor de esta cordillera que separa La Noguera del Pallars Jussà, hay una red infinita de rutas y carreteras de todo tipo por descubrir en una zona de transición muy bella. Más al sur la comarca ofrece terrenos más llanos y cómodos a los alrededores de Artesa de Segre y Cubells.
Los mágicos Pirineos
La vinculación del ciclismo de carretera con los Pirineos es más que centenaria, cuando el Tour de Francia se adentró con éxito en una cordillera que cada año es noticia entre los amantes de este deporte. Lleida sitúa siete comarcas en este entorno montañoso.
Justo sobre La Noguera, el Pallars Jussà tiene su epicentro en la “conca de Tremp”, entre la capital de la comarca y La Pobla de Segur con un lugar muy especial, la Vall Fosca que parece ideada para disfrutar de la bicicleta de carretera. Además, importantes subidas se sitúan cerca. Encima del Pallars Jussà, l’Alta Ribagorça es huésped del célebre Vall de Boí con su gran valor artístico y de paisaje.
Hacia el norte tenemos la comarca más singular de Lleida, la Vall d’Aran, otro lugar pensado para ciclistas, con dos emblemas como La Bonaigua y el Portilló, pero con el aliciente de tener bonitas subidas al alcance de la capital, Vielha. Hablamos de Artiga de Lin, els Banys de Tredòs y el Saut deth Pish, en el municipio de Arròs. La Vall d’Aran tiene el añadido de una potente y variada oferta hotelera.
El Pallars Sobirà se ubica entre dos grandes “cols” para ciclistas, La Bonaigua al oeste y el Coll del Cantó, al otro lado. Hablamos de una vía por el medio de los Pirineos con el eje Sort-Esterri con acceso a puntos tan ciclistas como Espot y l’Estany de Sant Maurici por un lado y Port Ainé por el norte.
Al otro lado del Coll del Cantó, encontramos l’Alt Urgell y su capital La Seu d’Urgell que es la más céntrica de todo el Pirineo de Lleida, siendo un hub para itinerarios de cara a las pistas de esquí de fondo en dirección La Cerdanya, funcionando como entrada hacia Andorra y enlace a las rutas del Solsonès.
La Cerdanya es una comarca con un paisaje más abierto, pero con pueblos muy interesantes por su ubicación en subida. Desde Puigcerdà, cada año la histórica Macha cicloturista Tres Nacions llena de ciclistas la zona.
Y finalmente el Solsonès, un gran desconocido, que tuvo su protagonismo con la Serra-Seca pero que guarda tesoros como el Pla de Busa i los cols de Port, la Mina y Jou, un encadenado perfecto para disfrutar de un entorno cambiante que anuncia la inminencia de los Pirineos, sin duda un caramelo para ciclistas que quieren adentrarse en Lleida y su territorio.









