Ciclismo
Lennert Van Eetvelt, acabar el Tour con una costilla rota
El ejercicio de supervivencia de Lennert Van Eetvelt merece ser admirado, aunque no lo hagan en sus casas
Cuando el Tour se convierte en una supervivencia diaria: El ciclismo profesional tiene una fina línea que separa la ambición de la pura supervivencia, un límite que a menudo se cruza en el Tour de Francia. Lennert Van Eetvelt encarna a la perfección esa brutalidad silenciosa que define a este deporte.
Tras un inicio bueno, siendo undécimo posición en Barcelona y sexto lugar en Les Angles, las expectativas sobre el de Lotto-Intermarché se vieron truncadas en la décima etapa, camino de Le Lioran.
Una caída a unos cien kilómetros de la línea de meta le provocó la rotura de una costilla, transformando por completo sus objetivos en la carrera.
A partir de ese instante, la competición dejó de ser una búsqueda de gloria o una pelea por destacar en las clasificaciones para convertirse en un ejercicio de resistencia al dolor.
Leemos que el propio Van Eetvelt ha reconocido que desde el momento del percance su única prioridad ha sido intentar sobrevivir día a día, con la vista puesta exclusivamente en alcanzar París.
A pesar de la gravedad de la lesión, llegó a meterse en la numerosa escapada de 38 camino de Le Markstein, una jornada que rodó a una media cercana a los 55 km/h en la primera hora de carrera.
El belga describió el sufrimiento extremo en esas circunstancias, admitiendo que el cuerpo no responde como uno desea y que mantener el ritmo del pelotón sano ya resulta suficientemente complicado.
Este escenario contrasta de forma directa con su experiencia en la edición anterior de 2025, cuando debutó en el Tour de Francia y se vio obligado a abandonar tras la 14ª etapa debido a una lesión en la espalda que acabó por arruinar el resto de su temporada.
En esta ocasión, habiendo alcanzado el mismo punto de la carrera, persiste en el esfuerzo con la costilla rota.
La exigencia implacable del Tour expone la dureza de una disciplina donde las metas personales deben reescribirse a la fuerza debido a los contratiempos físicos, reduciendo los planes iniciales a un único y agónico propósito: resistir para cruzar la última línea de meta.
Imagen: ASO/Jennifer Lindini








