Ciclismo antiguo
José Manuel Moreno: el ciclista que abrió la cuenta de los Juegos de Barcelona
El primer oro español de los Juegos de Barcelona colgó del cuello de José Manuel Moreno
Aquel verano del 92, treinta años ya, rompió en Barcelona y sus Juegos, la cita que un ciclista, José Manuel Moreno, iluminó antes que nadie.
El velódromo de Horta lucía esmaltado. Brillante.
La elipse de madera traída del Camerún era la corona de las instalaciones olímpicas de Barcelona 92.
Ésta había sido la primera instalación, ocho años antes, en estar lista para la primera y única olimpiada en España.
Esa tarde de julio un servidor con veinte años menos quiso estar en el graderío, pero fue imposible.
El papel estaba todo vendido.
Un fornido andaluz nacido en Ámsterdam, llamado José Manuel Moreno, sonaba como gran esperanza para abrir el palmarés español en los Juegos de Barcelona.
Habían pasado unos días, recuerdo, y la gente empezaba a estar impaciente. El casillero estaba a cero. Ya sabéis cómo funciona esto de los juegos y el fervor patrio que emerge.
Enjutado en un grueso y viscoso buzo blanco arriba y negro de culote, Moreno calentó como un poseso tras un encierro previo de unas seis horas por la instalación a la falda del Tibidabo.
Calzaba una endeble Otero, su corpulencia parecía suficiente para domar un cuadro que parecía finísimo.
Montado sobre un desarrollo descomuna,l que cabía moverlo desde el segundo cero de la manera más violenta posible, José Manuel Moreno empezó la primera conquista española en los Juegos de Barcelona.
José Manuel miró abajo, fijó sus pies y atizó lo que pudo.
Una vez me dijeron: “El kilómetro es un esfuerzo tal, que destroza a quien lo disputa”.
Yo he visto muchas pruebas de kilómetro en pista, salida parada, cuatro vueltas y dolor infinito, el de toda una vida, resumido en un minuto.
Ese quebranto, ese umbral de malestar y saber mantenerlo, resultan claves.
Moreno rompió en círculo sus músculos sobre los pedales.
Sus bielas soportaron la matraca de un yunque.
1000 metros, cuatro vueltas
En la primera rodó por encima del tiempo a batir.
Para los otros tres pasos no sólo era el primero, abría hueco según avanzaba… hasta la gloria.
Atravesada la doble línea levantó la cabeza, algarabía en el graderío.
Sí, el marcador lo decía: era campeón olímpico.
Alzó el puño izquierdo y al paso por meta le frenaron.
Cuando le quitaron el casco se la consecuencia de lo logrado.
Un hombre felizmente destrozado.
Un ciclista llamado José Manuel Moreno abrió el medallero español en los Juegos de Barcelona.




