Ciclismo antiguo
Jean-Christophe Péraud, el ciclista que marcó el camino
Jean-Christophe Péraud es un ciclista para muchos de perfil bajo que no merece tal trato
El otro día comentábamos las bondades que hicieron de Sylvain Chavanel uno de nuestros corredores favoritos, y ahora traemos a otro francés que sembró para que el ciclismo del hexágono vuelva a ser envidiado en medio mundo
Supe de Jean-Christophe Péraud por varios sitios y también en primera persona.
Sencillo, honesto, sonriente, educado,… le ha tocado ser segundo de abordo muchas veces, siempre con normalidad, siempre con modestia.
Con su retirada hace unos años el ciclismo francés despidió a un ciclista que le devolvió a las cotas en las que en la actualidad corre, lejos de esos años en los que el mejor “enfant de la patrie” corría más allá del top ten de la carrera de sus ojos del Tour de Francia.
Jean-Christophe Péraud es un ciclista para muchos de perfil bajo que no merece tal trato.
Llegó al ciclismo en ruta desde las ruedas gordas, siendo subcampeón olímpico, sólo superado por la leyenda de Julien Absalon.
Pronto empezó a demostrar las cualidades que adornan los bikers que logran con éxito la transición al asfalto: resistente, buena cadencia y sorprendentemente notable contrarrelojista.
Similar que Cadel Evans, el ganador de Tour con menos carisma de los últimos treinta años, pero con virtudes ciclistas muy afiladas.
Yo cuando hablo de Péraud me acuerdo de un día, de esa etapa del Tour de 2015, cuando corría por la imposible defensa de la segunda posición en la mejor carrera.
Recordaréis aquella jornada en la que Van Avermaet acrecentó la desazón de Sagan ganándole sobre la línea un agónico sprint.
Aquel día, en los grupos traseros entró Péraud, con un costado abrasado por el asfalto y lacerado por el sudor y el calor.
Cuando Péraud se cayó, surgieron rumores sobre su abandono.
Nada más lejos de la realidad, si alguien plasma la heroicidad de estos hombres hasta el último hervor ese es Péraud, que llegó a meta, primero, y a París, después, hecho un Cristo, la escena de un ciclista que venía de ser segundo en el Tour y arrastró su maltrecho cuerpo durante diez días por el hexágono.
Cuando anunció que dejaba la bicicleta, todos hablábamos de la retirada de Fabian Cancellara, sobre Purito, sobre Wiggins, pero dejando de lado a un corredor que en mi modesta opinión es un símbolo, fue uno de los ciclistas más resultones y menos valorados de su tiempo.
Y sí, sé que muchos dirán que su segunda plaza en el Tour fue debida a los abandonos de ilustres, pero ser segundo en esta carrera no puede ser nunca fruto de la casualidad.
Es un Tour, la carrera con mayúsculas, el lugar donde se separa el grano de la paja, y Péraud resultó ser lo primero, y lo hizo, ahí están las imágenes, estrujando su ser hasta que no le quedó nada por dar.
Ahora que se habla de Démare, Bardet y Alaphilippe, recordad que Péraud contribuyó para que Francia volviera a donde está ahora mismo.
Imagen: Challenges






Rafael
1 de diciembre, 2021 at 15:13
Un poco exagerada la alabanza, en mi opinión, teniendo en cuenta que Pinot quedó tercero en ese mismo Tour y que resultó un ciclista “algo” más consistente
Iban Vega
3 de diciembre, 2021 at 17:08
y así lo hemos escrito muchas veces sobre Pinot, ciclistazo que no pasa por sus mejores momentos. De Péraud admiramos lo alto que llegó en tan poco tiempo, teniendo una edad y viniendo del BTT, así como saber sufrir en circunstancias en las que creo que muchos abandonarían.