Ciclistas
Gante-Wevelgem: Donde Peter Sagan aprende y aplica lecciones
Peter Sagan rompe el hielo en Flandes casi dos años después
Gante-Wevelgem de 2017. Salida de Ypres, en una de esas rectas de Flandes todo salta por los aires. Un desliz, Keukeliere y Van Avermaet toman un metro, nadie cierra el corte, toman otro, detrás se miran, toman diez, y Peter Sagan se abre.
En las carpas de Wevelgem, Peter Sagan explota.
“Todos corren contra mí”
Tiene razón a medias. Todos corren para ganar y Peter Sagan es el rival de todos y cada uno de los favoritos. Es la piedra en el zapato, la obsesión.
Sagan señala a Niki Terpstra, culpable de sus males, del marcaje que le seca, de la marca en la espalda.
Y no es que a Sagan le pinten una X en la espalda, no de forma literal, sí manera efectiva.
A su poder, se le une el arco iris, todos le distinguen, le ven de lejos, lo machacan con la mirada.
Peter Sagan aprendió mucho de aquella experiencia, y de otras que le siguieron.
Tomó nota y supo que sin un equipo decente no iba ni a la vuelta de la esquina.
Fichó bien y recuperó lo que ya tenía.
En San Remo estuvo perfectamente acompañado, también en Harelbeke. Pero la carrera no le fue propicia. Hubo mejores que él.
En Wevelgem, Peter Sagan se quitó de la vanguardia de carrera.
Se insertó en el grupo, no apareció casi en ningún momento, se hizo el sueco a pesar de su DNI esloveno.
Juraj Sagan, Maciej Bodnar y Daniel Oss tuvieron a resguardo al campeón.
Marcus Burghardt hizo el resto, al final, desgastando al rival, poniendo luz sobre las carencias de los demás.
Entre una cosa y otra, Sagan caminaba sutil por entre cortes, siempre atento, siempre delante, nunca el primero, nunca tomando la iniciativa.
Aprendió Sagan que el mejor relevo es el último.
Y así lo hizo.
Una victoria redonda, la tercera en a primera gran clásica de pavés que excede los 250 kilómetros.
Una victoria que equipara a Sagan al nivel de Tom Boonen, a Rik Van Looy, a Mario Cipollini y a Robert Van Eanaeme.
Si Sagan gana una vez más, será “the one and the only”.
Peter Sagan ya es historia de la Gante-Wevelgem
Otras cosas condicionaron la carrera, esta Gante-Wevelgem. El dominio del Quick Step, firmando dobletes aquí y allí, sugería cambio de tercio en rivales, en el BMC por ejemplo que mantuvo la carrera controlada para Van Avermaet.
Todas las cartas boca arriba.
Elia Viviani ha tenido a tocar una victoria que sin duda era un paso adelante, una guinda al año perfecto del italiano que gana de azul.
Pero ha estado Sagan, el Sagan imperial de las grandes tardes, el Sagan que aprende lecciones, extrae conclusiones y las aplica.
Y lo hace en circunstancias poco fáciles, con gente mirándoles con lupa un palmarés alarmantemente despoblado.
Ahora coge aire, si tiene su tercera victoria aquí, quiere el segundo monumento. La cuenta atrás ha comenzado en los campos de Flandes.
Imagen: BORA – hansgrohe / Bettiniphoto
INFO
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