Ciclistas
El decálogo de Froome
Ha pasado una semana larga de Vuelta, primera jornada de descanso por tierras de Levante y ayer lanzamos la pregunta: ¿Lo tiene hecho Froome? Y la unanimidad en el sí, lo tiene hecho, se respira en las respuestas de la audiencia.
Lo cierto es que Chris Froome tiene la carrera donde quería nueve días después de salir en Nimes, aunque ello, a mi juicio, no signifique que las cosas estén sentenciadas. Quedan dos tercios de competición y lo más importante, las diferencias, aunque significativas, no son definitivas.
A diferencia de otros años Froome no ha escondido nunca que la Vuelta era un objetivo casi al nivel del cuarto Tour que se ha llevado a su palmarés. Otras veces Froome priorizó, como es normal, la carrera francesa, pero esta vez muchas cosas apuntaban a que las cosas eran diferentes.
A nivel declarativo Froome puso en rojo la carrera que viste de rojo, y no sólo eso, también demostró en Francia guardar balas, como un punto de forma que surgiera en su esplendor durante la tercera grande del año.
Blanco y en botella. Eso es lo que estamos viendo. A dos semanas del final, nadie discute el liderazgo de Froome. Llegó a la carrera rodeado del mejor equipo, tan bueno que dio la sensación de que el resto estaba un poco a verlas venir.
Ese poder ya quedó patente en La Comella, el primer gran filtro de la carrera, con imágenes que más que de agosto-septiembre, nos recordaban meses de julio de tostón y sopor al ritmo de un equipo que vestía de negro.
Tanto los nombres como los hombres que necesita Froome a su lado funcionan y en especial un par, el brillante talento italiano Gianni Moscon, que se percibe como un multiherramienta que te selecciona un grupo en un puerto como te disputa una Roubaix, y Mikel Nieve, el ciclista que habla con hechos y quiere dejar limpio su expediente en el seno del equipo inglés.
Con esos mimbres Froome ha gestionado la carrera en un continuo goteo de segundos que sumados sitúa a todos por encima del minuto, salvo Esteban Chaves, que imperceptiblemente ya se va cerca de los sesenta segundos.
A su vez Froome salda cuentas con viejos fantasmas. Uno está en carrera, otro le merodea, ya con vistas al año que viene. En este segundo, la victoria en Cumbres del Sol le resarce de la derrota que le infringió en el mismo lugar Tom Dumolin, el corredor que yo creo que el año que viene le disputará en primera persona el Tour.
El otro fantasma es Contador y sus andanzas. Si el año pasado le arruinó la carrera en Formigal por un despiste imperdonable, los ingleses dejan muy claro que no quieren que una historia de humillación como aquella se repita, como esa que también lamentaron en la Volta el día después de brillar en Lo Port. Y es que esas cosas pasan hasta en las mejores familias aunque en su momento nos disgusten.
Froome tiene un decálogo para esta Vuelta y lo va cumpliendo cual rodillo, ahora viene Andalucía y su dureza. Pondrá a los suyos a trabajar para enfriar cualquier tentativa que de llegar no podrá ser cerca de meta. Alrededor sus rivales caminan entre el susto y el miedo de hacer algo que se les vuelva en contra, sin embargo no les quedará otra, si no quieren ver como el tren pasa y se marcha, ahora sí definitivamente, en la crono de Logroño.
Imagen tomada del FB de Team Sky
INFO
Las aero by Rose Bikes son para volar


