Ciclismo
Los carriles bici serían un buen invento si se tomarán en serio
Es muy complicado encontrar carriles bici que no acaben en trampa o sean respetados
Que vaya por adelantado, a modo de venda antes de la herida, yo no estoy en contra de los carriles bici, ni soy calzadista, ni nada que acabe en -ista, sólo hablo de mi experiencia.
El carril bici en sí me parece una idea cojonuda, una vía exclusiva para ciclistas urbanos, ajenos, en la medida de lo posible, del tráfico, pero también de los peatones y otros actores de la vía.
¿Quién no quiere algo así?
Vemos con envidia muchas ciudades europeas de mayor y menor tamaño, dotándose de ellos, por todos los lados, en medio de la calzada, anexos a la acera, paralelos a los ríos.
París es una de esas ciudades de denso tráfico de la que cada poco se nos informa sobre nuevas vías para ciclistas, con pelotones de ciclistas por delante de la Opera Garnier y otros enclaves del centro.
En mi caso particular, siempre que veo un carril bici que me va a sacar de un entuerto, no vacilo en cogerlo, pero rara es la vez que no acabo arrepindiéndome.
Entendedme, seguro que hay carriles bici que merece la pena, que son útiles, se le suceden e hilvanan de una manera que te llevan a destino sin poner una rueda entre coches, pero sinceramente, me parecen los menos.
Cada carril bici que tomo me resulta una decepción
Primero ya es la actitud descuidada de algunos peatones, que circulan ajenos a la realidad del terreno que pisan sin reparar que por ahí vamos ciclistas.
Pueden ir hasta con el carrito del niño.
Luego están los que cruzan sin mirar, y eso es un peligro, pues en Barcelona, si los coches sólo te pueden venir de un lado, en estas vías la bici puede venirte de ambos, pues en un estrecho margen de la calzada cabemos bicicletas de ida y de vuelta.
Estos carriles tienen un peligro añadido, pueden pasar por plataformas que dan acceso a los buses, convirtiendo el tránsito en una gincana, o estar paralelos a una fila de coches aparcados.
En este caso me da pánico que alguien abra la puerta porque no te ve venir, aquí directamente me voy a la calzada.
Prefiero la mirada de ira de algún conductor, como diciendo qué hago por medio si tengo mi vía exclusiva al lado, a acabar estampado ante la puerta de un incauto o, peor, esquivarla y finalizar en medio de la calzada con el tráfico abierto.
Esto es sin embargo lo menos sangrante,
Peores son esos carriles que pasan al lado de parkings públicos y veas coches haciendo cola para entrar en medio de la vía para el ciclista.
Lo mejor es llamarles la atención y que se muestren indignados presos de su ignorancia.
Coches en el carril bici es un clásico, como muestra la fotografía.
| bici |
La carencia de respeto de muchos conductores por esta vía es brutal y descarada, y no hay rubor ni vergüenza, se tiene por derecho adquirido.
Camionetas de reparto o coches aparcados, asomando el morro, son otras opciones plausibles.
Pero la falta generalizada de cultura, algo hemos mejorado, pero queda trecho, no es lo peor, lo más lamentable es el diseño de una red a retales llena de trampas o finales abruptos que provocan que ir por un carril bici sea un dolor.
Y esto sucede, mucho además, finales en un árbol o muro, giros imposibles, tramos inconexos, elementos en medio de la vía, aceras con una bicicleta pintada en el suelo sin más señalización ni advertencia…
Esto son los carriles bici que nuestros políticos meten en el presu del ayuntamiento para justificar su apuesta por el transporte sostenible.
Qué cargante lo del carril bici, si muchos son una trampa de puta madre
— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) October 15, 2022
Por eso cuando algún conductor os diga que “ahí tenéis vuestro carril” quizá convenga recordarles la encerrona que acostumbramos a encontrarnos, que seguro que alguno merecerá la pena, pero que, al menos en mi caso, son los menos.
Cuando esta infraestructura se tome con la seriedad de otros sitios, seguro que nos irá mejor a todos.






Galego mindoniense
2 de noviembre, 2022 at 12:29
La solución está clara: no usar la bici en las ciudades.
Tal vez sea algo radical, pero ganas en seguridad.