Egan Bernal
El cementerio está lleno de gente como Egan Bernal
El ciclismo que practica Egan Bernal sólo puede gustarte
En un ciclismo con más gente con Egan Bernal cada día el cielo sería azul, el tiempo agradable y templado, la luz radiante y las cosas serían más fáciles.
Permitidnos ponernos ñoños, casi pedantes, para exagerar la percepción que tenemos sobre uno de los ciclistas más valiosos de la actualidad.
En contexto, seguimos creyendo que Egan Bernal está un peldaño por debajo de los dos eslovenos, ahora mismo los mejores del mundo, pero en ese mismo escenario, le ponemos como el más próximo a ellos de entre los mortales.
Sin embargo, no hemos venido para ubicar a Egan Bernal en el escalafón del ciclismo mundial, al menos no en la medida que queremos ir por otro camino, la de la descripción, completamente subjetiva e interesada de uno de los corredores más interesantes del pelotón mundial.
Hace ya unos años que sabemos de Egan Bernal y ello ya nos da perspectiva
Desde 2018, si valoramos la carrera del colombiano veremos que ha pasado por todos los colores y estaciones.
Su primer periodo al servicio de Geraint Thomas en el Tour lo recordamos bien, un gregario que tira y tira de los mejores en Alpe d´Huez, en medio de la humareda de las bengalas, sin que el ritmo le merme ni las ganas ni las fuerzas.
Al año, con galones ya ganados es capaz de compactar una campaña excelsa, de las mejores firmadas en tiempos recuentes con tres victorias cuya presentación no merece gran esfuerzo: París-Niza- Suiza- Tour.
Cierto es que el Tour de Francia que se anota tiene connotaciones especiales, no es un Tour brillante, salvo el tramo del Iseran, en la cima que Egan despegó.
Cierto es que la cancelación de la subida final sumada al recorte del día anterior dejan un sabor de boca extraño, incluso dudas, pero no es menos cierto que la carrera es para quien concurre y está dónde debe estar cuando debe comparecer.
Ese Tour fue un premio y una condena para Egan Bernal
Esa fue una victoria largamente deseada para el ciclismo colombiano que necesitaba el refrendo de la corona más preciada para culminar una gran tradición ciclista.
Al mismo tiempo el flaco Egan sentía sobre su espalda, su maltrecha espalda, el peso de una presión que definitivamente le chafó hace un año cuando ni siquiera pudo acabar la defensa de su Tour.
Entonces todo lo que eran parabienes y felicitaciones ser tornaron en agrias críticas.
Las tornas, recordaréis, cambiaron de nuevo en el Giro de Italia, una carrera que manejó solvente hasta en los malos momentos, cuando compañeros como Dani Martínez o Castroviejo asistieron a la magia rosa.
Desde el Giro poco o nada le hemos visto hasta Burgos y la Vuelta
Pasó el Covid y llegó Justino a la Vuelta.
Lo que sucedió en estas tres semanas lo hemos visto y disfrutado, se pasó toda la carrera nadando para llega vivo al final cuando vio opción reventó la carrera camino de los Lagos de Covadonga.
Ese día la lección de Bernal fue para el aficionado, para los rivales y también para la vida, incluso no estando en su mejor momento no desistió, se armó de valor, se llevó a Roglic a rueda y comando un sueño de etapa hasta la primera parte de los Lagos.
No engañaba cuando era gregario, ni cuando ganó el Tour, ni siquiera cuando lo perdió de inicio hace un año por estas fechas, pero tampoco en la Vuelta, lo dijo clarito “no estoy bien pero a poco que pueda voy con todo”.
Egan Bernal corre como habla y al revés, sin trampa ni cartón, es una bendición en el ciclismo de las excusas y los argumentos surrealistas.
Su sexto puesto es valioso hasta el punto de tener más brillos que otros que han quedado más arriba, dio lo que le quedaba y lo hizo desde una posición en la que no tenia nada que perder, cierto, pero con el convencimiento de ser coherente con su forma de ser y entender el ciclismo.
Por que Egan Bernal también tomó riesgos cuando tenía cosas que perder, la jornada del sterrato, la del Giau, por ejemplo.
Aunque lleve instalado en la elite unos años, sigue siendo joven y espero que pueda mejorar, que no sea el típico colombiano que parece tocar techo rápido y que el año que viene sea el cuchillo que Ineos empuñe para vencer la resistencia de los eslovenos.
Si lo logra no sólo ganaría el buen ciclismo, también lo haría una forma de entender y actuar en la vida con la que nos identificamos mucho.







Santacompanha
7 de septiembre, 2021 at 21:02
Para un campeón es lo mismo quedar 2 que de 180, ojalá tuviésemos más gente como Bernal