Ciclismo
Giro Abruzos: ¿Cómo se puede chutar un bidón al paso del pelotón?
Existen personas que no son conscientes de la fragilidad del ciclista
Hay momentos en las carreras que retratan a la perfección la extrema vulnerabilidad de quien va sobre la bicicleta.
Lo visto en el Giro de los Abruzos es un ejemplo claro y sangrante de lo poco que hace falta para enviar a alguien al suelo.
Un pelotón concurrido avanza a ritmo, un corredor decide desprenderse de su bidón lanzándolo hacia la cuneta y a un espectador desubicado no se le ocurre mejor idea que devolverlo directamente al asfalto con el pie.
El resultado era inevitable: una montonera absurda y perfectamente evitable.
Hoy en día, con cámaras grabando prácticamente cada metro del recorrido, este tipo de imprudencias quedan expuestas de inmediato.
No hay espacio para la especulación.
El problema es que seguimos sin asumir la fragilidad de la figura del ciclista en mitad del trayecto.
Ya lo comprobamos tiempo atrás en el Tour con Einer Rubio y la historia se repite ahora con la acción insensata de un aficionado en la carrera italiana.
Si no tienes intención de quedarte con el bidón, déjalo en la hierba.
Todas las pruebas cuentan hoy con equipos de limpieza dedicados a recoger los residuos tras el paso de la caravana para no dejar huella en el entorno.
Resulta difícil digerir tanta irresponsabilidad junta en un espacio tan reducido.
Quienes montamos en bicicleta sabemos de sobra lo que significa sentirse expuestos.
Basta un despiste ajeno, un coche demasiado cercano o la ocurrencia de un espectador sin luces en la cuneta para terminar golpeando el suelo a gran velocidad.
Es una sensación de indefensión absoluta ante la torpeza de los demás.
El corredor afectado del EF Education pudo continuar, pero el poso que deja el incidente es amargo.
La carretera exige un respeto sagrado y la presencia de ciertos perfiles en los márgenes termina siendo una amenaza directa para la integridad del pelotón.
La convivencia en la ruta requiere madurez y este tipo de conductas no deberían tener cabida jamás en una prueba ciclista.








