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El ciclista no puede tenerle alergia a la autocrítica

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El pasado jueves David nos propuso un tema sencillo y directo: ¿Es normal que los ciclistas usen el móvil en marcha?. Pues bien, el mero planteamiento de la pregunta degeneró, como casi siempre, en un rosario de ofendidos que primero de todo, antes de preguntar o saber más, siempre ven la paja en el ojo ajeno.

El tan español argumento del “y tú más” se impone poco a poco, de forma sutil, pero efectiva cual rodillo en el debate de coches, ciclistas, carreteras y seguridad. No falla, es moneda de cambio, de una cara, y con los lados marcados. Sabemos que si por un casual apelamos a la autocrítica del gremio, saldremos si no es escaldados, sí con una fila de mosqueados con el mundo que sinceramente me parecen más por la labor de lamerse las heridas que curárselas.

Siento hablar en este tono y con este lenguaje, soez pero entendible, las cosas se están sacando de quicio y si las víctimas, es decir los ciclistas, no ponemos el 110% de nuestra parte, complicado será que nos carguemos de argumentos cuando pidamos cosas a los demás actores.

Porque cae de su propio peso, aquí no hablamos de ser como la mujer del César, aquí hablamos de nuestra propia seguridad, de ser precavidos, de tener los dos dedos de frente que mucho capullo al volante no tiene o que mucho gilipollas juntaletras tampoco tiene cuando escribe artículos de “martar ciclistas” o verter mierda en los comentarios de los diarios que hablan del atropello de un ciclista.

Porque decir que hacerse una selfie sobre una bicicleta en marcha no es justificar los atropellos, pero ¿en qué cabeza cabe? Es explicar desde nuestro punto de vista una actitud que no es la correcta ni necesaria. No otra cosa que esa, ni más ni menos, no veáis fantasmas más allá y por favor, no comparéis echar un sorbo de agua o abrir una barrita con una selfie, a mi entender, no hay por donde coger la comparación.

Permitidme recuerde un post que hace un par de años escribió nuestro amigo José María Caroz respecto al ciclista tribunero que abunda por nuestras grupetas, me refiero a aquel que pone verde a conductores temerarios en los almuerzos del domingo o en las redes sociales, pero marca su línea de actuación en la queja y no actúa. Ciclistas que hablan y hablan pero no sacrifican la salidita del domingo por una concentración a favor de la seguridad, del metro y medio, de mayores penas para los cabrones que conducen ebrios un coche,…

Tuvo que venir un ángel como Anna para marcarnos el camino, y lograr remover el estómago de quienes deciden e intentar cambiar las cosas. Tuvo que venir Anna, sin nada que ganar, porque ya lo había perdido todo, para enseñarnos que si se quiere, se puede. Por eso cuando hablo con ella, cuánto más sé de ella, más me apena ver como se salta en momentos que se apela a la autocrítica, incluso en momentos como los actuales, con tantísima desgracia y lágrimas entre los que amamos este deporte.

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Así nos fue probando nuestro primer Spartan by Suunto

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Strade Bianche: ¿De dónde viene la fiebre por el ciclismo vintage?

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Ciclismo Vintage JoanSeguidor
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La Strade Bianche es la cuna del nuevo gusto del ciclismo vintage

En 2020 la Strade Bianche fue noticia por su anulación hasta el mes de agosto, pero la historia de esta carrera, la misma que no había visto una suspensión de la Milán-San Remo desde la II Guerra Mundial, viene de antes.

En 1997 nació en Italia, en la preciosa Toscana, la tierra de viñedos e increíbles ciudades medievales, L´ Eroica, era la nueva edad de oro del ciclismo vintage.

Por los caminos que en Castilla se podrían llamar “de concentración”, se lanzaron miles de cicloturistas equipados por bicicletas de sabor añejo.

Dotados de glamour de antaño, viejos hierros rehechos a sí mismos. Piezas de museo, menospreciadas durante muchos años, por su peso e incomodidad, abordaron las rutas de la Strade Bianche.

Todos debían llegar a la salida de Gaiole in Chianti con una bicicleta anterior a 1987, es decir, y para ubicarnos, todas las anteriores al triplete inédito de Stephen Roche. Combinando gravilla, tierra y asfalto se pusieron varios recorridos y distancias según los niveles y exigencias.

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Todo se vistió de rosa, muy italiano, vino y pasta rodearon el evento, el círculo estaba cerrado, fantástico producto que desde entonces no ha parado de crecer.

Y lo ha hecho tanto que cada mes de marzo, un sábado en las líneas que dibujan el mapa de Siena se reúne parte del mejor pelotón mundial dando salida a grandes ganadores y mejores momentos de ciclismo: Cancellara, Kwiatkowski, Stybar, Gilbert, Alaphilippe…

Arrate JoanSeguidor

Es la Strade Bianche, la repercusión más obvia y directa de este evento que al mismo tiempo ha inspirado no pocas citas en el calendario español e internacional en las que ciclistas pertrechados con maillots de hace cuarenta años, chichonera en ristre y vieja, pero remozada, bicicleta entre las piernas se dan cita para recorrer pintorescos lugares.

Hace un tiempo Jordi Escrihuela nos deleitaba con una pieza sobre la vieja bicicleta que le acabó cautivando y llevando por los páramos de medio mundo a presumir el mero placer de rodar como antaño.

Con Jordi quisimos saber de las raíces de esta nueva pasión que además de generar eventos por doquier da de comer a no pocos restauradores, auténticos artistas platerescos que en otra circunstancia no habrían tenido esta cantidad de trabajo.

El amante del ciclismo vintage admiraba a Perico, a Ocaña, a Bahamontes, y echa de menos aquel ciclismo de costura y tapiz, sin pulsómetros, ni CRM no ostias, era ciclismo a pelo, corrido con el corazón y las sensaciones, de rompe y rasga. La tecnología le ha robado alma al ciclismo, como a otros deportes, al mismo tiempo.

Hay auténticos nostálgicos de aquello.

Y la única manera de revivir esa época es montando estas fiestas del ciclismo sin pulsómetros, ni medias, ni chips, ni dorsales sino sacando las viejas bicis de rastrales, manetas en el cambio, y nuestros maillots de laneta de los sesenta o setenta

Hoy en día se ve a Froome, Bernal, Roglic y compañía, se disfruta, se sabe más que nunca de ellos, quizá demasiado, y la química no es la de entonces cuando un campeón era la cara de tu chapa en los juegos de corral y llenaba de posters las paredes de tus paredes con relieve de gotelé.

Hoy las carreras muchas veces se resuelven por un puñado de segundos, ya no existen las pájaras, ni los ataques suicidas, ni las heroicidades en montaña ni la épica, todo está bajo control, el ciclista no es dueño de sus actos, no hay tiempo para la improvisación, todo está bajo el mando de la voz del director en el pinganillo.

Por eso triunfan estas marchas, por eso  vuelve lo antiguo, que aunque un incauto lo pensara, nunca pasó de moda.

Imagen tomada de totalwomenscycling.com

trata de un accesorio fundamental para las bicis de piñón fijo, porque significan el único sistema de seguridad para los que no llevan freno o llevan un solo freno. Es un sistema de retención que básicamente te ayuda a frenar hacia atrás con los pedales sin que vueles de la bici.

No obstante como todo sistema de frenado, los straps de pedales deben ser regularmente mirados para ver si hay desgaste. Todo depende de cuánto los usas y del tipo de bici que tengas. Nuestros straps aguantan bastante y a nivel de relación precio/calidad son de los mejores del mercado.

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Vuelta: Movistar hace su carrera y por el momento bien

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Valverde Vuelta
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A Movistar no le queda otra que endurecer la Vuelta a España

En la aproximación a Moncalvillo, pero también en jornadas anteriores, el Movistar Team ha sido parte del paisaje que luce precioso en esta Vuelta.

Azules celestes sobre fondos ocres, entre montañas que reciben sus primeras nieves y un ritmo endiablado para dibujar los prolegómenos de los grandes momentos de una carrera en la que muchos aficionados muestran impaciencia con Enric Mas.

Si bien es cierto que Mas llega cada día con algo de retraso respecto a Roglic-Carapaz, ya está casi en los dos minutos de desventaja, también lo es que el mallorquín se ha ganado la confianza ante lo que pueda hacer cuando la carrera entre en zona roja, aquella en la que todos acaban cediendo por puro y duro cansancio y acumulación de esfuerzos.

 

Es cierto que las actuaciones de Movistar en la Vuelta podrían parecer, en primera vista, la de teloneros de Jumbo e Ineos, que entroncan con otras edicione,s en las que los celestes han puesto mucho para recoger más bien poco.

Pero en la lógica de las grandes vueltas la vista no hay que ceñirla a un día en concreto, hay que mirar en perspectiva: lo que hagas hoy puede afectar en unas etapas, pues la clave de la acumulación de esfuerzos cada corredor la maneja a su antojo y según sus posibilidades.

Llevar la Vuelta a ritmo vivo como hace Movistar es una estrategia que no se ciñe ni a Moncalvillo ni a Formigal, en todo caso busca la incomodidad del personal para que en la tercera semana más de uno acabe pidiendo la hora, cuando no reventando.

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Recordemos que si Primoz Roglic y Richard Carapaz parecen las mejores individualidades de la carrera, Movistar es el mejor equipo de la Vuelta, y no, no nos referimos al ancestral amor de los telefónicos por la clasificación por bloques, nos referimos a que tienen ocho tíos capaces de llevar esto a ritmo endiablado para desnudar las carencias de algunos.

Enric Mas no va como Roglic ni Carapaz, hoy, la semana que viene veremos, sin embargo el mallorquín tiene un equipo que no tienen los otros dos y eso es lo que debe hacer valer.

Y ya no sólo, remando y remando con Erviti, Rojas y Verona, también con el tándem Soler-Valverde, que en el mano a mano con los mejores no pueden, pero que en el largo radio tienen posibilidades de minar el camino de los rivales, más ahora que todavía están a distancias de poder inquietar a la concurrencia.

Por eso a Movistar no le queda otra en la Vuelta, necesita y debe exprimir el limón hasta dónde dé y confiar en la proverbial capacidad de Enric Mas de sacar sus cartas en la tercera semana.

 

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Ciclismo de carretera

La Volta 100 será el 2021

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Coronavirus ciclismo
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El próximo marzo podremos disfrutar de la Volta 100

Hace un mes exactamente, hablábamos con el mentor de la Volta, Rubén Peris, sobre la carrera que debería estar celebrándose, y no era cualquier edición, era la Volta 100.

De aquel ratito, sacamos en limpio que era casi grotesco hablar de una carrera ciclista con el panorama que nos rodeaba y que iba a ser casi imposible ver la Volta en este 2020.

En efecto, la carrera pasa al 2021, el 2020 tendrá un hueco en blanco, como en otras grandes y tristes fechas de la humanidad, desde las Guerras Mundiales a la Civil, es lo que hay, estamos en un momento histórico, de esos que hacen socavones en los anales.

«Tenía claro que no queríamos hacer la Volta a cualquier precio. No tendría sentido hacerla coincidiendo con Tour, Giro o Vuelta, compitiendo por los mejores corredores y las audiencias televisivas. Tampoco nos planteamos un formato recudido de días. Por eso creemos que la opción más sensata era pasarlo a nuestras fechas habituales el año 2021» dice Peris en la nota de la organización.

Pues es, ejercicio de realismo, entre malabares de organizaciones de meter la patita en un calendario que ya veremos si se reanuda.

El mundo no se acaba aquí. cabría decir, por la salvaguarda del ciclismo y su viabilidad futura, con equipos pendientes de un hilo.

Como dijimos aquí todos pierden, todos perdemos «hay que arrimar el hombro».

Leemos que hay dos equipos que tienen la continuidad garantizada para 2021, incluso con este parón, espero que no sean los únicos, todo se está complicando, muchas cosas se pierden, pero el mundo sigue girando… 

— escrito el 27 de marzo— 

Que la Volta no se esté corriendo estos días es algo muy relativo con el panorama que nos rodea

Hoy la Volta 100 tendría haber estado por Manresa, localidad histórica para el ciclismo catalán y la carrera, cuna del Masferrer muchos años y sede de multitud de eventos relacionados con el ciclismo durante el tiempo.

Hoy la Volta 100 habría consumido sus dos llegadas en alto, una contrarreloj y nos habría dado días de emoción que la emergencia nos ha robado.

Por eso, porque extrañamos la carrera que vimos pasar por casa, desde la mirada de un crío inquieto y abrumado por la caravana ciclista, quisimos darle un telefonazo a Rubén Peris, el alma mater de la carrera…

Rubén ¿qué tal todo?

«Bien, bien, encerrados, pero bien, es lo que nos toca estos días»

¿Cómo habías imaginado la Volta 100?

«La verdad es que la imaginé diferente a cómo ha sucedido, la verdad, pero si te soy sincero ahora mismo lo que me interesa es la salud»

Cierto

«Se está parando todo, no sólo la Volta, es un problema enorme. ¿La Volta 100? pues ya la haremos cuando podamos«

En todo caso, me gustaría volver al inicio y preguntarte cómo habías imaginado esta Volta…

«Pues especial, cómo no, habíamos puesto grandes ilusiones y ganas. Era la edición 100, y lo seguirá siendo, se haga cuando se haga. Nosotros cumplimos 100 años en 2011, pero ahora es la edición 100, sea este año o el próximo. Tendremos más tiempo para prepararla y la haremos con las ilusiones intactas»

Viendo el tiempo que está haciendo estos días, la nieve habría sido protagonista

«Sí, habríamos tenido problemas tanto en Port Ainé como en Vallter 2000. Te mentiría si no te dijera que no he mirado el tiempo durante la semana, pero sinceramente, le doy la importancia justa. No ha podido ser»

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Miro todo tipo de calendarios para lo que pudiera ser esta temporada y no veo la Volta

«Hay que ser realistas, es muy complicado que la carrera se haga en 2020. Cuando el calendario se normalice, que no sabemos cuándo será, se comenzará a encajar todo, pero es que es mucho lo que se está cancelando y no es lo mismo buscarle sitio a una clásica que a una vuelta de cinco o siete días como la Volta o la Itzulia. Giro a parte, veo perfecto que no se quieran perder los monumentos, pero nosotros somos conscientes de nuestra realidad»

¿Qué te parecen todos esos calendarios que leemos por doquier?

«Es loable que se hagan, pero son eventuales, nada oficial. Además hay que contar con los organizadores. ¿A mí me interesaría una Volta en octubre o noviembre? posiblemente no, ni a mí ni a mis patrocinadores. Y no es sólo la Volta, son muchas más. Luego está la televisión y la plataforma que esté interesada en retransmitir la carrera fuera de sus fechas»

¿Ha sido doloroso renunciar? ¿Está siendo doloroso destruir tantas cosas hechas estos meses?

«Claro que es doloroso, pero ojo, no estamos destruyendo, hemos decidido no continuar, que es diferente»

Pero entiendo que una carrera como la Volta mueve muchos compromisos, personas, dinero en definitiva ¿no será sencillo gestionar todo eso?

«No lo es. Nosotros dijimos el día 12 de marzo que aplazábamos la carrera, pero ya antes, en vista de los acontecimientos, fuimos ralentizando las cosas, para que el daño fuera el menor posible. Estos días trabajamos desde casa para ir poniendo cosas en su sitio, negociando cupos hoteleros ya reservados, por ejemplo. Habrá cosas que tendremos que pagar, obviamente. Espero que, en un mes, podamos reunirnos y ponerlo todo en común»

¿El daño a la organización ha sido grande?

«Ha sido un daño importante, pero tenemos el apoyo de las administraciones y no vamos a amedrentarnos. Somos una entidad muy basada en el voluntariado y tenemos margen. El daño en importante, pero en estas circunstancias todo es relativo y si todos arrimamos el hombro, saldremos adelante»  

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Ciclismo antiguo

Tour 1986: La hazaña de Chozas tuvo el preludio de Sarrapio

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Eduardo Chozas Tour 86 joanSeguidor
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Días antes de Chozas, Sarrapio dio la campanada en el mítico Tour 86

Este tercer lunes de confinamiento Teledeporte nos trae aquella famosa etapa del Tour de 1986 que acabó con la monumental victoria de Eduardo Chozas en Serre Chevalier, arriba del Col de Granon, la llegada más alta de la historia del Tour, hasta entonces.

Si el domingo disfrutamos de la cabalgada de Perico con Hinault, esta vez toca Eduardo Chozas, un ciclista enorme, con un palmarés que lo dice todo, en una edición mítica, de esas que marcan un antes y un después en la historia del ciclismo.

Pero días antes de la victoria de Eduardo Chozas en el Tour 86, hubo una que fue también icónica, la de Angel Sarrapio que Jaume Mir, auxiliar esos días en Teka, nos contó en el libro que tuvimos el honor de escribir sobre su singular historia…

Pasaron los años, diez exactamente. Mir en otro Tour, Mir en el Tour de 1986. Su labor ahora era para el Teka, el equipo de su amigo Santiago Revuelta, otra de las personas de su vida, que cuyo nombre muchos años después sigue presente en cualquier sobremesa. En aquel Tour, el famoso de LeMond e Hinault, con este manteniendo la zozobra hasta el final sobre si sería fiel a la palabra dada, corría con Teka un asturiano de Arenas de Cabrales que destacó siempre por sus largas escapadas. Tras sufrir un accidente gravísimo en la Vuelta a Asturias en el 84 se rehizo y protagonizó, al año siguiente, una cabalgada en solitario de 200 kilómetros camino de San Remo, y a las pocas semanas ganó en solitario una etapa de la Vuelta a España en Sant Quirze del Vallès.

Era Ángel José Sarrapio y su nombre aún resuena en la Francia más chovinista como el español que engañó a un francés de la forma más sutil que se recuerda. “Hay días que se aparece la virgen”, le dijo el asturiano, el percherón, a Javier de Dalmases cuando cruzó primero la meta del entonces incipiente parque de Futuroscope, mientras era aseado por Mir. Sarrapio acababa de ganar la décima etapa del Tour, ante la incredulidad de todos.

La historia fue la típica de una jornada de transición. En el kilómetro 60 de etapa, el asturiano se unió a la rueda del francés del Fagor Jean-Claude Bagot para hacer camino hacia el nuevo parque temático en los aledaños de Poitiers. La ventaja rápido superó los cuatro minutos y en esos guarismos se movería casi hasta el final, aunque condicionada por la caída en el pelotón de un nombre importante como Robert Millar, que calmó los ánimos de la caza, sobre todo del Panasonic holandés.

La cosa iba bien, todo normal, hasta que el director del Teka, José Antonio González Linares, viendo que iban a llegar escapados, aconsejó a su corredor que fuera conservador en los relevos hasta prácticamente omitirlos. La jugada empezaba a ser redonda: Sarrapio racaneaba porque sabía que Bagot estaba cerca de ser líder y este, aunque se desgañitara, no sacaba más de su compañero.

A 20 de meta Sarrapio, quien desde días antes venía arrastrando una bronquitis, empezó a hacer lo que se llama “teatro del bueno”, fingiendo fatiga extrema, sacando los pies de sus rastrales, realizando estiramientos y poniendo cara de ir extenuado. Aquello fue la gota que colmó el vaso de la confianza de los franceses, que dijeron a Bagot: a tope hasta meta.

Fue tan buena la escenificación de Sarrapio que en el coche de Fagor, imprudentes ellos, empezó a correr el champagne a tres kilómetros de pisar la recta final. Mientras, González Linares a lo suyo: “Ángel, los dos sois un plomo al sprint, haz que vas mal y tendremos una oportunidad”. Y Sarrapio volvía a poner cara de circunstancias mientras estiraba los muslos. Bagot se giraba, lo miraba, y siempre, casualmente, Sarrapio se tocaba la rodilla o resoplaba.  Bagot, mientras, echaba toda la carne en el asador, se arrimaba hacia los laterales de la carretera, que le diera el aire. Se abría hacia el otro lado, imploraba un relevo: el de Cabrales, con cara de circunstancias, que no entraba, no entraba. Luego otra vez a “meterle cuneta”.

Cuando la cámara de meta enfocó a los dos escapados en la larguísima recta que llevaba hasta las mismas puertas de Futuroscope, todos dieron por ganador a Bagot. El francés tensó primero, pero Sarrapio respondió. A menos de un kilómetro volvió a acelerar: Sarrapio ahí, presto.

La broma se acabó cuando Sarrapio, no contento con seguirle, le tomó la aspiración y le dio el último relevo a unos 200 metros de meta. “Coup de théâtre”, que gusta decir en Francia. El españolito se cargó las ilusiones del galo el día de la fiesta nacional. “¿Cómo infravaloró de esa manera Jean-Claude al español?, ¿cómo midió sus fuerzas teniendo en cuenta la llegada en alto?”, se preguntaban, si bien conviene aclarar que, aunque la etapa era tenida por llana e intrascendente, la meta picaba para arriba, como se suele decir.

“¡Ángel, Ángel, has ganado, has ganado!”, chillaba Mir mientras no paraba de saltar. Sarrapio, vacío por el esfuerzo, deambulaba entre la gente en la meta expuesto a un ambiente muy poco amistoso. Mir se percató de que allí las miradas eran cuchillos y las manos podían salir a pasear con facilidad cuando se dirigió a Lévitan, el mismo que años antes le había echado efímeramente del Tour, diciéndole: “Felix, Felix, que hemos ganado, etapa para Teka, etapa para España”. “Merde d’Espagne!”, le clavó el responsable de la carrera.

Mir, helado, calló y tiró para el podio. El ambiente era muy tenso. “¿Cómo es posible que nadie se diera cuenta del peligro de Sarrapio?”.  “Vámonos de aquí, que estos te matan”, le dijo, entre gritos de “gitano” y “ladrón”. Ahí estaba también, con piernas afiladas y polo tricolor, José Ramon de la Morena, con su micro de la Cadena Ser, intentando sonsacarle unas palabras al ganador.

El asturiano había engañado con todas las letras a Bagot, quien además se quedó con las ganas del liderato, que le quedó lejísimos a final de la etapa. Curiosamente Bagot era gran amigo de Maurice De Muer, el que fuera jefe de Mir en el Bic. Preguntado por Sarrapio en L’Équipe, Mir recordaba su gesta en la Vuelta del año anterior y tiró por la vía del coraje: “Es un luchador nato”. Se habían olvidado de la casta del asturiano.

De vuelta al hotel, salvadas las entrevistas y las ceremonias de podio, el equipo se sentó alrededor de la meta para cenar con ganas de gresca. Querían el bigote de Mir, y este no pudo negarse. Tras Viejo y Ocaña, le tocaba el turno a Sarrapio, pero este le dijo: “Tranquilo, Mir, porque no tengo intención de raparte el bigote”. Sí, el asturiano, “un trozo de pan” para muchos, le indultó.

Aquel Tour tuvo otro momento estelar para el Teka de Revuelta: fue la jornada del col de Granon, la que marcó el cambio de paso entre LeMond e Hinault y coronó a Eduardo Chozas, ganador por mucho tiempo de la etapa de Tour que acabó a mayor altitud, a más de de 2.400 metros, por uno de los contrafuertes del Galibier.

Extracto del libro «Secundario de lujo»

Imagen: Demarraje Web 

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Una #StradeBianche en España???
C´ est possible
Sitios sobran Ribera de Duero, Rioja Alavesa, Canal de Castilla, Piorat, Penedès,... pero si una zona parece querer apostar en firme es Jaén y vergel de olivos.

https://joanseguidor.com/strade-bianche-en-espana/

Mathieu Van der Poel nunca va de farol...

https://joanseguidor.com/strade-bianche-2021/ by @JoanSeguidor #StradeBianche2021

El golpe que Van der Poel dio en la Strade Bianche es una de esas victorias que exceden con mucho el mero apunte estadístico, es una OPA A TODA LA PRIMAVERA.

https://joanseguidor.com/victoria-van-der-poel-strade-primavera/

La historia del manillar de Van der Poel nos deja lecciones como que lo que utiliza esta gente no es lo mejor para el ciclista medio, que conceptos como ligereza o aerodinámica no son sinónimos de seguridad y que conviene tener un buen mecánico cerca.

https://joanseguidor.com/manillar-roto-van-der-poel-samyn/

Una Strade Bianche en España sería posible.

https://joanseguidor.com/strade-bianche-en-espana/ by @JoanSeguidor

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