Ciclismo
Vuelta: La Bola del Mundo peligra y lo entiendo
La Bola del Mundo en la Vuelta evidencia los problemas que genera el ciclismo
El final de la etapa 20 de la Vuelta a España 2025 está en el aire. La organización quiere llevarla a lo más alto del Alto de Guarramillas, más conocido como la “Bola del Mundo”, pero los ecologistas no lo ven nada claro.
Temen que la multitud de aficionados, el tráfico y toda la infraestructura necesaria para una meta de este tipo acaben dañando un ecosistema de alta montaña ya de por sí frágil.
Ya sabéis cómo va: La subida arranca en el clásico Puerto de Navacerrada y, tras coronarlo, se desvía hacia una pista de hormigón de tres kilómetros que llega a tener rampas del 23%.
La Bola del Mundo se estrenó en la Vuelta en 2010 y volvió a utilizarse en 2012.
El problema es que la meta está a 2.247 metros, en plena zona de senderismo dentro del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.
El colectivo Ecologistas en Acción recuerda que ya en 2010 no se cumplieron las medidas de protección prometidas.
Según denuncian, no había papeleras suficientes, subieron coches cuando se había dicho que solo lo harían motos y ambulancias, se clavaron pancartas en el suelo y el público acabó pisoteando la vegetación del parque.
Para ellos, repetir la experiencia por tercera vez sería un error de bulto.
Incluso el director de la Agencia Estatal de Parques Nacionales, Javier Pantoja, ha mostrado su preocupación.
Señala que el plan rector del parque especifica que una meta de este tipo debería instalarse en un entorno urbano para reducir impactos, y advierte de posibles problemas por ruido, basura y aglomeraciones de gente y vehículos.
No es la primera vez que la Vuelta choca con este tipo de obstáculos.
En 2022 ya se planteó acabar una etapa en el Pico Veleta, en plena Sierra Nevada, y las quejas medioambientales tumbaron la idea. Finalmente, la meta se trasladó a la durísima Hoya de la Mora.
Así que el debate vuelve a estar servido: ¿prima el espectáculo de un final épico en la Bola del Mundo o la preservación de uno de los espacios naturales más emblemáticos del país?
Para mí todos tenemos nuestra cuota de razón, pero una cosa, siempre y cuando la gente que se mueva al lugar sea consciente de que aquello hay que dejarlo como te lo encuentras, y el ciclismo ha dejado vertederos por donde ha pasado demasiadas veces.
Imagen: J. A. MIGUELEZ /Unipublic






Oscar
24 de agosto, 2025 at 2:55
Joder es el mundo al revés,el deporte de los más ecologistas que hay repudiado por los ecologistas.
Es solo un día y como sigamos así no vamos a poder ir a ningún lado.
Encima un sitio lleno de antenas,tampoco es que sea lo más natural del mundo.
En fin el tema es protestar por todo.
Iban Vega
24 de agosto, 2025 at 8:37
es tan sencillo como cada uno interesarse por su basura y no dejar los sitios como un solar. Y sucede, ya no solo en las grandes vueltas, también mira Arrate en Itzulia el día después
Rubén
24 de agosto, 2025 at 11:35
A ver… yo soy el mayor fan del ecologismo y el ciclismo. He subido un par de veces a la bola del mundo. Una pista de hormigón a través de un paisaje seco casi como el Mont Ventoux con 2 árboles en una de las curvas que termina en una edificación llena de antenas. No hay nada que pueda dañarse o malograrse porque haya durante sus poco más de 3 kilómetros gente apostada a los lados. Porque es posible que haya siempre alguna persona que deje una bolsa de plástico en la cuneta, pero vamos el que lo hace lo hará como en cualquier otro sitio por donde pase. Me parece más ganas de dar la nota que de una acción efectiva sobre un problema real. Por esa regla de 3 estaría prohibido la asistencia a cualquier puerto del recorrido sólo por el hecho de transitar por el mismo durante una etapa aunque no sea el final de la misma. A algunos se les va la cabeza. En el Tour si que hay finales en alto en Alpes y Pirineos y no se dice nada.