Ciclismo
Asturias, la victoria invisible de Marc Soler
Lo hizo a lo grande: con el maillot de líder ya puesto, se lanzó en el Alto de Violeo y se fue solo, sin mirar atrás, directo a la meta de Oviedo.
Una etapa intensa de principio a fin: Desde Navia hasta la capital asturiana, los corredores no dieron respiro.
El pelotón abortó varias fugas, hasta que un grupo fuerte, con varios favoritos, el que logró abrir hueco. Ahí ya iba Soler, vigilante.
El terreno astur no perdona, y uno a uno fueron cayendo los que no aguantaban el ritmo.
En La Espina se empezaron a ver las primeras flaquezas.
Ya en Violeo, una subida dura de verdad, Soler apretó los dientes, atacó con todo y dejó claro quién mandaba. No era solo por la etapa; era una demostración de fuerza, de autoridad.
Detrás, hubo quienes intentaron plantarle cara, dándolo todo hasta el final.
Dos ciclistas lograron completar el podio tras una persecución agónica, pero el catalán ya había sentenciado.
Así cerró una edición centenaria de la Vuelta a Asturias, con un Marc Soler imponente, que no solo lideró, sino que dominó a placer.
Marc Soler suma su novena victoria, y la 35 del UAE, mientras Pogacar no perdonaba en Lieja, más al norte.
No ganaba una general desde la París-Niza de 2018, con Movistar, cuánto ha llovido.
El equipo emiratí es una máquina de ganar, que compite mucho, en todos los lados y rara es la vez que no moja.
Para Soler es la constatación que en el bloque todos, antes o después tienen su “espacio deportivo”, clave para que luego, cuando se les pide dar la vida por otro, lo hagan.
No ganaba Marc desde Los Lagos, en la Vuelta, Asturias se le da bien, una pena que nos lo tengamos que imaginar con imágenes sueltas de Instagram y otros foros, que una carrera que se dice centenaria como Asturias, no tenga televisión es tristísimo.







