Opinión ciclista
Andrea Tafi: ¿Un master 50 la París-Roubaix?
La historia de Andrea Tafi hacia Roubaix parece lejos de tener final feliz
Cuenta atrás.
Se cierran plazos, y para Andea Tafi correr la París-Roubaix que celebra el veinte aniversario de su triunfo se complica.
Quedan unas wilds cards por distribuir, la última opción está ahí.
Creer que es posible es mucho creer.

La carta publicitaria de Andrea Tafi
Tafi dice que sigue como si nada, entrenando siete horas e inscrito en un registro antidopaje de ciclistas.
Unos piensan que es muy complicado, Davide Rebellin, lo afirma.
Otros que podría emplear mejor su valioso tiempo a los 52 años. Paolo Bettini lo afirma.
Pero a parte de lo que diga el grillo, pensar que Andrea Tafi pueda desplazar a alguno de los chavales que componen los equipos pendientes de invitación sólo se sustenta en un pilar: publicidad.
Sí, publicidad pura y dura, postureo si se nos permite, notoriedad.
En tiempos de redes sociales, muy diferentes a esos noventa, crudos y duros que vivió Tafi, ver a un master 50 en la salida de la París-Roubaix es un golpe de efecto.
Que Tafi tomara la salida de Roubaix excedería el ciclismo, saldría en las noticias generalistas de medio mundo.
La cuadratura del círculo sería montarle en una bicicleta eléctrica.
A saber, si Andrea Tafi suscribiera un contrato para culminar su sueño tendría que abonársele un salario anual de unos 35.000 euros, dicen en VeloNews.
Eso para correr Roubaix y cuatro cosas más, porque la edad, mal que le pese, no perdona.
Eso sólo se justifica si el impacto va más allá de lo deportivo, porque pensar en Tafi entre Sagan y cía es de ilusos.
Sin embargo, en este tiempo de gestos, los golpes de efecto no siempre vienen por lo deportivo y a Andre Tafi creo que esa baza le podría valer.
Endura: calorcito para el invierno
Sería el revival de aquella cabalgada en solitario de hace veinte años que acabó compensando todos los kilómetros que hizo en favor de Museeuw, Bortolami, Ballerini…
En su día debatimos sobre si Tafi debería tomar la salida hacia Roubaix.
No hubo consenso, cada uno es muy libre de perseguir sus sueños, pero la locura de lo deportivo puede pasar a segundo plano.
Igual, hasta un avispado manager de los equipos pendientes de invitación hasta se lo está pensando.


