Opinión ciclista
Lo que Alberto Contador debería decirle a parte de su parroquia
La entrada de Alberto Contador en #Porunaleyjusta demuestra la gravedad de la situación

El ciclista profesional pulula por las mismas carreteras que cualquier hijo de vecino, Alberto Contador no es una excepción.
El ciclista profesional tiene la carretera por oficina, en ella quema horas, calorías, barrunta ilusiones, hace planes, vive.
Incluso cuando parece que no es así, lo es.
Pero como el ciclista, millones de personas se mueven en bicicleta porlas carreteras.
Que Alberto Contador haya acompañado a Anna González a ver a la ministra para decir que la situación es deplorable es un gesto que no puede quedar en símbolo.
Las virtudes mediáticas de Alberto Contador
Alberto Contador es otra cosa en ciclismo.
Es posiblemente el único ciclista que excede su profesión y ámbito, más incluso que Alejandro Valverde y Purito, los otros miembros de la “generación más dorada del ciclismo español”.
Alberto Contador entra en la saga de los Alonso, Nadal, Lorenzo… y más fauna de la élite deportiva de este país tan amante de sus ganadores.
Alberto Contador es el más futbolero de las estrellas ciclistas.

Y en lo que dijo al salir de la reunión con la ministra, que estuvo perfecto, debería apuntar a parte de esa parroquia que se define fiel que las cosas en la carretera están como están porque algunos viven sobre cuatro ruedas, sólo y exclusivamente sobre cuatro ruedas.
Hablamos de una parte de afición que vive por y para el sofá, que no sabe del esfuerzo que implica ser deportista normal, cuanto si más de alto nivel, una parte de la parroquia que toma el coche hasta para ir mear…
En otoño, el gravel es la opción más plausible
Perdonad, tanta franqueza, pero de estos hay, y no pocos, y son correa de transmisión a esa dependencia que la sociedad encuentra en los coches.
Gente que piensa que los campeones surgen por generación espontánea, o por ser garantes de un gen que crece de Pirineos hacia abajo, en exclusiva.
Personas en definitiva, que merecen todo nuestro respeto, pero que de esfuerzo, sacrificio y pasión sobre una bicicleta saben bien poco.
Porque al final, el gran público es así, y parte de ese gran público adelanta miles de ciclistas cada día.




