Ciclistas
Alberto Contador y la ceremonia de la confusión
En la pólvora de rumores, dimes y diretes del Tour, no sólo se habló de “mercato” y sí sobre si Alberto Contador está o no en su último Tour.
La verdad es que el madrileño es un maestro en una cosa, en mantener en vilo a la parroquia y darle lo que quiere, al menos lo que quiere ver. En eso Contador es especial, un auténtico “Maquiavelo de las emociones”, todas bien encauzadas, casi hasta la ceguera.
Si a mí me preguntaran por el Tour de Contador diría que es una digna actuación, no sé si despedida o no, pero digna actuación, porque sí que creo que ha dado lo que tiene, y lo trágico, para él y quienes pensaban que podía optar a la victoria, es que no hay más.
Dijimos el otro día que Contador no había venido a esto al Tour, y seguimos pensando lo mismo. Ello no quita que puntualmente, el mejor vueltómano del mundo de los últimos diez años haya estado bien.
Tanto en Foix como en la Croix de Fer, ha hecho cosas muy pero que muy bonitas. Ha tomado el toro por los cuernos, como gusta tanto en el lenguaje castizo, y se ha mostrado inusualmente generoso. Si hace un tiempo me dicen que Contador contribuye a un éxito de Mikel Landa o anima a Nairo Quintana a seguirle, me pinchan y no me sacan sangre.
Ahora bien. al margen de esos dos momentos, conviene no confundir al personal, algo que el del Trek sabe hacer muy bien. El Tour de Contador ha estado lleno de casta, pero también de ataques de peseta, que tanto gusta llamarlos, ataques sin más, asentados en el alma y no en otra cosa, y eso como se ha visto no es suficiente.
El relato de Contador en este Tour ha vuelto a tener otra vez las caídas. Sin querer ahondar en las causas de las mismas, se ha hablado de ellas como el motivo principal para no estar en el podio. Está claro que sin percances, Contador habría estado más adelante en la general, pero dos cosas: ni habría tenido la libertad que tuvo en Foix ni se le ha visto en ningún momento al nivel de los mejores.
Contador cuaja un Tour muy a su estilo, el peor desde 2005, en el top ten, pero lejos incluso del top five de otras veces. Ha luchado por una etapa pero ciclistas como Barguil o Roglic han marcado su tope y ha sacado el genio en momentos imposibles, en momentos que el rodillo Sky iba engrasado. Ataques estéticos, que dan argumentos a los suyos, pero nada más.
Esa esa la realidad, todo lo demás es jugar a confundir.
Imagen tomada del FB del Trek Segafredo




