Ciclistas
Mi admiración por Alberto Contador
Vaya por delante que yo no soy amigo de Alberto Contador. Hemos coincidido en el tiempo varias veces y es cierto que desde que es profesional, está, como es lógico, en una nube, menos accesible y directa. Cuando ganó su primer Tour, fui al aeropuerto a verle llegar y lo saludé. Creo que me reconoció, pero no estoy seguro, había mucha gente, sobre todo de su pueblo, Pinto, que cantaban eso de: “No somos uno, no somos dos, somos el pueblo de Contador”. Y él tan alegre, con su camisa blanca impecable sonriendo.
Alguna vez le he visto entrando por la zona sur de Madrid y he ido con él en alguna grupeta unos kilómetros. A su primer marcha cicloturista en Pinto participé. Con su hermano Fran he coincido varias ocasiones en carreras de su Fundación, ya que en mi equipo (Bicicletas Salchi) tenemos juveniles y he colaborado como director deportivo adjunto. También por casualidades de la vida, mi hermano mayor tiene una empresa de producción audiovisual e hicieron el anuncio aquel de “Flex” con Alberto.
Con todo conozco a Contador desde año 1997-98, aunque corríamos en diferentes equipos: él en el Real Velo Club Portillo y yo en la Escuela Ciclista Rodríguez Magro. Coincidíamos en muchas carreras a nivel provincial y nacional. Él es unos meses más joven que yo y sólo coincidimos un año en juveniles y luego en aficionados, dos años.
Parecía un chico normal, algo tímido, muy delgado y eso sí con muchas ganas de montar en bici, sin demasiadas pretensiones de llegar más allá de “picarnos” entre nosotros para estar adelante en las carreras y hacerlo lo mejor posible, que era lo que hacíamos, unos mejor y otros peor, pero con la mejor voluntad y mucha ilusión, sin despistar los libros y el instituto que, por lo menos en mi caso, era lo fundamental.
Eso sí, recuerdo siempre que cuando la carretera se ponía hacia arriba, ahí estaba él de los primeros. Corríamos la Vuelta a Madrid, “La Ruta al Vino”, y en la “Sierra Norte”. Subía pero mucho. De hecho algunos le llamaban “Pantani”, por lo bien que subía, aunque creo que en la actualidad no le gusta mucho ese apodo. En una carrera por la sierra de Madrid, que se pasaba por Navafría, iba yo escapado con otros a poco tiempo y fue empezar la subida, verle como un cohete para arriba y dejarnos a todos helados.
Cuando la carretera se empinaba era muy ambicioso. Tenían buen equipo (él, Jesús Hernández, Oscar Cortés…) y ganaban muchas carreras. De él sólo recuerdo ganar en subida. De hecho, sus compañeros ganaron más carreras que él en juveniles, no obstante a Alberto se le notaba mucha clase.
Era de esas personas que veías y sabías que llegarán lejos por valores innatos, aparte de que hay que trabajar duro, no cabe duda, y buscar la suerte, que como tal no existe, hay ir en su búsqueda a base de sacrifico y oficio, como se suele decir, y normalmente llega.
Todo lo que ha logrado es merecido 200%, inclusive lo que le han quitado por la sanción de dopaje, justa o no (no lo sabremos nunca), son triunfos suyos aunque no aparezcan en un palmarés legal. Para él son victorias que ha ganado en la carretera.
Por todo creo que merece todo nuestro respeto: él ha creído ciegamente en lo que hace y cómo lo hace, aunque a veces pueda equivocarse. Es un deportista profesional en todos los ámbitos y así lo demuestra y no sólo en los resultados también en el trabajo porque para lograrlos hay que trabajar duro.
Este deporte es “muy desagradecido”, en el sentido de que sino entrenas duro los resultados no llegan. Por eso y ante todo, es una persona, merece todo el respeto.
Sé que hay gente a su favor y otros en contra. En mi opinión creo que en las declaraciones que hace a veces no dice lo que realmente está dentro de él y le influyen el entorno y en ocasiones la ambición. Debe ser muy complicado ser correcto y que lo que se dice guste a todo el mundo. Eso es imposible. Yo tengo un lema, y es:”Hagas lo que hagas va a ser criticado, mejor o peor. El día que no hablen de ti, estarás muerto”.
También entiendo, que no digo que sea 100% justificable y en parte no comparto sus decisiones, la dificultad que de crear un equipo 200% fiel y complementario para un líder. Antes de ser líder hay que creer ciegamente que lo eres, aparte de demostrarlo día a día, ojo, sin creerte ser mejor que nadie.
Por eso no es sencillo formar un buen equipo de corredores, cada uno diferente a otro por su naturaleza, su nacionalidad, sus costumbres, manías, etc. El equipo es lo que, en mi opinión, le ha fallado demasiadas veces.
“No es fácil pero no es imposible”, aquí va otro lema. El trato humano es lo más delicado de la vida, pero a veces, sin querer lo complicamos más de lo que deberíamos, como casi todo el mundo en todos los aspectos de la vida. Le ha podido pasar a Alberto por fallo o no suyo, eso sólo lo sabrá él.
En esta Vuelta creo que ha buscado sentirse vivo con su pasión: ser ciclista. Parece, así dicho, muy poca cosa, pero esa palabra “ciclista”, engloba muchos más aspectos de la vida en general de lo que muchas más cosas de las que se pueden pensar… “Subirse a una bici y pedalear”. No eso eso, es mucho más.
Yo creo que ha querido, aparte de lograr una etapa y luchar por el podio, reencontrarse consigo mismo. Él entiende el ciclismo de una manera, respetable cuanto menos y así lo quiere hacer, ataque subiendo, bajando o dónde sea. Ha perseguido esa gesta imborrable para él primero y para el resto del mundo.
No sé qué habría sido de él en otra época. Ha tenido rivales de categoría y se pudo batir con ellos fielmente. El tiempo de su sanción también le privó de muchos éxitos coincidiendo con muy buenos años de forma física y psicológica. Su mayor rival ha sido él mismo.
Por Javier Fornies
Imagen tomada de FB de La Vuelta
INFO
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