Ciclismo
Ciclismo en Gran Canaria, ahora empieza lo bueno
La Gran Canaria Bike Week llega puntual a su cita
¿Os molesta el frío en la bicicleta? ¿Ciclismo con cinco grados? En Gran Canaria esta pregunta no tiene lugar.
Cuando en la península sacamos los guantes térmicos, miramos al cielo con recelo y calculamos cuántas capas ponernos para no congelarnos en la primera bajada, en Gran Canaria el escenario para el ciclismo es otro.
La isla mantiene ese pulso constante de sol y manga corta que parece un desafío al invierno europeo.
No es casualidad que el pelotón profesional y miles de cicloturistas busquen su asfalto cada año: mientras aquí nos refugiamos en el rodillo, allí las carreteras siguen abiertas con una temperatura perfecta para rodar.
En ese cambio de estación encaja la Gran Canaria Bike Week.
La cita no busca el estrés del dorsal competitivo tradicional, sino la experiencia de pedalear en grupo por una orografía brutal y variada.
El reglamento deja claras las normas del juego: es una marcha cicloturista donde manda la convivencia en carretera, con velocidad controlada y tramos cronometrados delimitados para quien quiera exprimirse en las subidas clave.
Se rueda bajo tráfico abierto pero con cápsula de seguridad, tiempos de corte razonables para garantizar la marcha del pelotón y la opción reglamentada de participar con bicis eléctricas pedelec, abriendo la puerta a distintos perfiles.
El centro neurálgico en Maspalomas ofrece esa logística cómoda que evita quebraderos de cabeza con traslados diarios de equipaje.
El menú de etapas exprime el mapa insular.
El arranque potente llega con el Gran Fondo Pico de las Nieves, una ascensión colosal que no admite medias tintas y que pone a prueba las piernas de entrada con rampas de auténtico vértigo.
A partir de ahí, la semana alterna esfuerzos y paisajes.
La jornada de Sureste Rural adentra al grupo en barrancos y carreteras secundarias con sabor local.
La etapa dedicada a Tejeda asciende hacia la cumbre central para pedalear a la sombra del Roque Nublo entre pinares y vistas limpias.
El recorrido continúa con la jornada en el circuito para soltar piernas y buscar velocidad, seguida por la ascensión técnica a Barranquillo Andrés, un clásico del sur con curvas cerradas y pendiente constante.
La ruta de Gran Canaria Verde lleva el asfalto hacia la vertiente norte por Gáldar, mostrando ese contraste radical entre el sur árido y las laderas húmedas.
El cierre corre a cargo de la etapa LOVE Gran Canaria by Dunas, un paseo costero más relajado para despedir los kilómetros antes de volver a la rutina invernal.
Pocas formas hay más sensatas de cerrar el año ciclista que estirando el verano en el Atlántico.








