Ciclismo
Todos, los ciclistas también, deben acatar las normas
Las nuevas normas ciclistas demuestran que luchar por la bicicleta tiene futuro
El Real Decreto 518/2026 actualiza un marco de normas que arrastraba más de veinte años de retraso y sitúa, por fin, a los ciclistas como el usuario vulnerable de la vía.
Sobre el papel la norma da pasos de gigante: la bicicleta no está obligada a usar el carril bici si existe alternativa en calzada salvo mandato expreso de la autoridad local.
Otro tema que es importante: se avala rodar por el centro del carril para esquivar la apertura repentina de puertas de coches aparcados y se fija que el pelotón funciona como una única unidad motriz, otorgando preferencia a todo el grupo en cuanto la primera rueda entra en una rotonda o cruce.
Para adelantar a un ciclista, el coche debe guardar al menos cinco metros antes de iniciar la maniobra, rebasar a una velocidad reducida en veinte kilómetros por hora respecto al límite del tramo y ocupar el carril contiguo de forma parcial o total.
También llegan deberes y límites claros: el casco pasa a ser obligatorio en carretera sin excusas médicas, rampas duras ni episodios de calor, mientras que las aceras quedan blindadas para el peatón, permitiendo únicamente a niños menores de doce años pedalear por ellas si van con un adulto a pie.
Se regula la carga, los remolques y el transporte de menores de hasta veintidós kilos en sillas homologadas, abriendo la puerta a las bicis de reparto y al cicloturismo familiar.
En España podemos darnos con un canto en los dientes.
El ciclista disfruta aquí de una consideración y un respeto institucional que ya querrían en otros rincones del continente.
Pero las leyes no arreglan solas la convivencia.
Basta asomarse a las redes sociales para comprobar que el odio hacia la bicicleta sigue vivo, con comentarios viscerales que entristecen y demuestran lo frágil que resulta el día a día en carretera.
Ese clima hostil no cambiará si no asumimos que el respeto funciona en dos direcciones.
No vale exigir metros de margen al volante si luego nos saltamos semáforos, circulamos en grupo sin replegarnos cuando entorpecemos el tráfico o invadimos zonas peatonales.
El nuevo reglamento ofrece herramientas útiles, pero si la empatía no viaja en ambos sentidos, el mejor de los textos legales seguirá siendo papel mojado sobre el asfalto.








