Ciclistas
¿Ciclismo en los Juegos Olímpicos? Siempre
Vuelven los Juegos Olímpicos y el debate su importancia dentro del ciclismo
Va a ser curioso, ninguna de las dos carreras de ciclismo en ruta de los Juegos Olímpicos en París va a tener su último ganador.
No habrá defensores de las medallas de oro de fondo y contrarreloj.
Ya tuvimos buena ración con la historia de la selección ecuatoriana escogiendo a Jonathan Narváez y no volveremos sobre la no convocatoria de Richard Carapaz, ni tampoco entraré en los motivos de Tadej Pogacar para no estar en París.
En todo caso, la presencia del ciclismo, en especial la carrera de fondo, en los Juegos Olímpicos es un carrerón, algo singular y único que, a juicio de muchos, no tiene el peso especifico de un Mundial o un monumento pero que nos da momentos genuales.
El ciclismo en ruta tuvo su cambio de paso cuando hace 28 años, alguien sugirió meterlo en los Juegos Olímpicos incluyendo a los profesionales, esos tirillas, recién venidos del Tour, más los que no estaban en Francia, para honrar los cinco aros.
De aquella experiencia, sacamos una de las mejores victorias de ese ratilla llamado Pascal Richard y el doblete Indurain-Olano en la prueba contra el crono.
Sin saberlo, en Atlanta Indurain ponía el broche de oro a su carrera, a las pocas semanas puso el pie al suelo en la Vuelta y lo haría para siempre.
En todo caso Atlanta marcó un antes y después, en el camino han quedado buenas, excelentes carreras, como la de Rio de Janeiro, con mil giros, y un ganador que posiblemente no contara de inicio.
Ciclistas flamencos que hayan ganado el Tour de Flandes hay muchos, que se hayan colgado una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos, sólo Greg Van Avermaet.
No hay más preguntas.
Cierto es que el ciclismo ha medallas de oro controvertidas, hablemos de Vinokourov en una carrera que los ingleses soñaron para Cavendish, adalid del “fair play”, o del podio de Sydney, Ullrich-Vino-Kloden, pero también madrugadas dulces como la super estirada medalla de oro de Samuel Sánchez.
Es una carrera especial, divertida, inédita e impredecible…
Una carrera en circuitos endurecidos para la ocasión que saca lo mejor y peor de los ciclistas, pues corren en equipos bajo mínimos y sin pinganillo, una bendición para quien quiera vez algo de caos e incertidumbre.
Nadie puede controlar, nadie es capaz de hacerlo, ni siquiera las grandes naciones, con tres o cuatro ciclistas.
Así las cosas, volveremos a darle vueltas al temita de cada olimpiada ¿qué prefiere un pro, una medalla de oro o un monumento?.
Para mí todo tiene su valor, es obvio que la tradición olímpica en ciclismo no es la de muchas de las carreras que seguro cualquiera firmaría ganar, pero no jodamos, son los Juegos Olímpicos, ganar aquí lo firma cualquiera y te pone en órbita mucho más allá de tu deporte.
Además los ciclistas compiten en popularidad y minutos de TV con el resto de estrellas olímpicas, todo en un entorno como París, saliendo de los Campos Elíseos.
Así que a disfrutarlo, y no perder de vista el ciclismo en pista, esa modalidad que se juega los cuartos en este entorno.
Imagen: FB de UCI





