Ciclistas
Sepp Kuss en el Tour, mejor con Vingegaard
Para Sepp Kuss este año no está siendo sencillo
Nos decía el otro día Fran Reyes en el podcast que el ciclismo es ese deporte en el que todos esperan que el ganador saliente defienda su título en la siguiente edición, y algo así le sucede, yo creo, a Sepp Kuss.
Aunque el americano es un encanto, aunque se hace querer, aunque todo lo que queramos, es cierto que no le miramos igual desde que ganara una Vuelta a España.
El triunfo tiene un peaje y el más obvio es la elevación de las expectativas.
Sepp Kuss vive estos días con la mirada en el Dauphiné y el pensamiento en cómo le irán los entrenos a Jonas Vingegaard.
Es que menudo papelón liderar el Visma sin el danés y con Tadej Pogacar, Remco Evenepoel y Primoz Roglic delante.
Me quiero mucho a Sepp Kuss, pero esta guerra creo que le queda grande, a él y al mismo Matteo Jorgenson.
Recuerdo nuestra primera charla con él, hace menos de dos años y se veia incapaz de mantener la tensión tres semanas seguidas para triunfar en una gran vuelta.
El año pasado estuvo en esa tesitura en España y mantuvo el tipo hasta el final.
El problema le viene de todos aquellos que quieren verle reeditar aquel nivel, como si fuera tan fácil.
Para Kuss los grandes nombres están fuera de su órbita, como para el 99% de los ciclistas.
Él es realista, como leímos en Cyclingnews, espero que el aficionado medio lo entienda, pues la historia del ciclismo está llena de nombres que posiblemente no deslumbraran como las grandes estrellas, pero que tuvieron su momento y lo agarraron tan fuerte que no lo dejaron escapar, al contrario, se aferraron de tal manera que entraron en la leyenda.
Y no, no fue de chiripa ni similar, fue por que esas tres semanas fue el mejor en su conjunto, con tres grandes en las piernas y dos cocos a su rueda.
Honor al americano.
Yo veo complicado que el americano vuelva a pisar el primer escalón de una grande, pero que le quiten lo bailado.
Eso sí, en el Tour, si es con el amigo danés, mucho mejor.




