Ciclistas
Top23 Vingegaard, inalcanzable
El salto de Vingegaard en el Tour sube mucho la apuesta
No vimos venir a este Jonas Vingegaard, hay que admitirlo con la misma transparencia que debemos reconocer el progreso hercúleo que ha experimentado el danés.
Es un ciclista superlativo, el arma definitiva para poner coto al campo sin puertas que propone el dominio de Tadej Pogacar.
Imaginarnos el ciclismo sin él, sería un deporte cojo, sin alter ego, sin oposición.
El año de Jonas Vingegaard no sólo ha sido el Tour, aunque muchos tengan la tentación de decirlo.
Es cierto que el nórdico tiene claro cuáles son sus virtudes y su sitio en este negocio, no experimenta, su zona de confort son las tres semanas y en especia el Tour de Francia.
Su mejor versión sale en la acumulación de los esfuerzos, recupera mejor que nadie, crece con el paso de los días, de los kilómetros y rompe pronósticos.
Iros a aquellas tardes de marzo en la París-Niza, cuando Pogacar le apalizaba y nadie apostaba por el del Jumbo.
Pero si una cosa tiene Vingegaard es que en la derrota, se calla, vuelve a casa y redobla el trabajo.
El triunfo en el Tour de Francia de este año viene a cola del del año pasado, cuando tomó nota de todo lo que mejorar aquellas tardes de Tirreno en las que Pogacar también le marcaba terreno.
Vingegaard ha ganado dos Tours delante del mejor ciclista del mundo y eso tiene un valor inmenso.
Pero no sólo se queda su concurso en el Tour.
Salvo París-Niza y Vuelta a España, ha contando las vueltas por victorias.
Desde O Gran Camiño, hasta Dauphiné pasando por la Itzulia en la que se exhibió a gusto, ahondando en esa sensación de que, cuando uno de los del big 6 corre solo, va a ganar holgadamente.
Resultados al margen, a Vingegaard le acompaña un estigma que nada tiene que ver con el rendimiento en carretera.
Su carácter, más frío,, tranquilo, contrasta con Pogacar, alegre, abierto, como siempre dispuesto.
A ello se le añades momentos como la primera etapa de O Gran Camiño o de la Vuelta a España, cuando Vingegaard influyó en parones y neutralizaciones de la carrera, su carisma no es el mejor.
Sin embargo, lo que ha logrado en la carretera me parece tan brutal y admirable que no puede hacernos perder el horizonte de quién estamos hablando: el ciclista capaz de pararle los pies al mejor del mundo.






Deté Suiss
29 de diciembre, 2023 at 0:17
Para mí el mejor ciclista del mundo no es el más simpático ni el más popular ni el que gana más clásicas.
Es el que gana el Tour de Francia.
Los monumentos siempre han existido y nunca ha hablado nadie mucho de sus ganadores sino como de carreras accesorias. Es ahora con el boom del ciclismo televisado por cadenas de pago como Eurosport donde se le está dando más bombo. No es que no tuvieran prestigio antes, es simplemente que no tenían la visibilidad ni la audiencia.
Pero el Tour de Francia es uno de los eventos más vistos, al nivel del Mundial de Fútbol o la Superbowl. 150 millones de espectadores en todo el mundo. La carrera más dura, más larga y más codiciada. Así que el que la gana, es el mejor.