Ciclismo antiguo
Perico Delgado en 5 esenciales
En Perico Delgado confluyó todo para que viviéramos la época más popular que recuerdo del ciclismo
Qué ciclista aquel Pedro, aquel Perico Delgado, un corredor que nos dejó sello profundo, con un carisma infinito que casi treinta años después de su retirada resiste intacto.
Una certeza que sólo cabe ver en cada retransmisión de ciclismo que toma la parrilla del ente público, sea Tour o Vuelta, y a veces alguna otra.
Perico se hizo un hueco en los corazones que sigue intacto y hábil para cuando considera menester utilizarlo, sabedor que ese carisma, que otras veces hemos comentado, lo aguanta todo.
Eso es en el contexto, en lo ciclístico, Pedro Delgado Robledo tiene cinco rasgos que quería sacar a relucir como hemos hecho con otros cracks que hemos tenido ocasión de disfrutar…
Una carrera especializada en los mejores años
Se dice que con Greg Lemond nació el corredor top que lo jugó todo al Tour de Francia, toda la campaña a julio, pero Perico fue un contemporáneo que no le hizo ascos a esa hoja de ruta.
En sus años buenos, no dudó en centrarlo todo en el Tour, su mejor punto de forma y golpe de pedal, aunque ello no le quitara de ser protagonista en las Vueltas del 89 y 90.
Una la ganó, la famosa de Ivanov en la Sierra de Madrid, y en la otra tuvo que salir al rescate del equipo porque Indurain y la primavera no se llevaban bien.
Solo logró 25 victorias, y digo sólo porque su aureola es mucho mayor que otros ciclistas con más resultados.
Tres grandes ganadas con mucha historia
Como dije la Vuelta 89 cayó de su lado por la decisiva participación de un ruso en Guadarrama, sitio en el que, cuatro años antes, se había colado en una histórica fuga que, aún hoy, no Robert Millar debe saber exactamente qué pasó.
El Tour 88 que consiguió ganar siempre cuelga la zozobra de aquellos días de su positivo y de la defensa enconada que se le procuró desde España.
Perico Delgado, un rey del pueblo
Fueron esos días de julio del 88 en los que recuerdo una unidad inquebrantable alrededor de su figura.
Lo que con el tiempo se convertiría en sospecha eterna para el ciclista, Perico salió indemne y con el amarillo de París.
Nadie en España dudó, al menos públicamente de su inocencia.
Inteligencia en la carretera
Perico siempre me pareció un ciclista muy inteligente, de los primeros que sabía competir como nadie desde la pizarra.
No creo que fuera el mejor físicamente hablando en muchas ocasiones, pero sus movimientos fueron eficaces mientras las piernas le respondían, pues aquel Tour de 1990 le tocó correrlo tan a la contra que acabó hasta fuera del podio.
¿Un día? Superbagneres
Para mí el mejor día de Perico sobre la bicicleta y eso que no ganó, pero sí le salió una bonita foto escapado de lejos por los Pirineos porque se había dejado media general en el prólogo de Luxemburgo, Tour 89, y la otra media en la contrarreloj por equipos del día siguiente.
Acorralado por las diferencias, Perico arriesgó y nos hizo soñar en una de esas galopadas imposibles que al final no pudo dar con la victoria en París pero sí con la reconquista del podio.





