Ciclismo
La generosidad de la familia de Estela Domínguez
Increíble entrevista a los padres de Estela Domínguez
Esta mañana he leído a Juan Carlos Domínguez la entrevista que le hace El Español con motivo de la muerte de su hija Estela.
Todo lo que diga se da por descontado, la historia es horrible, trágica e insoportable.
Cualquiera que sea padre, y con ello no establezco autoridad moral alguna, sabe el escalofrío que recorre el cuerpo cuando le pasa algo malo a tu hijo.
Siempre he pensado que los hijos se mueran antes que los padres es ir contra el orden lógico y deseable de las cosas.
Dicho esto, y con el recuerdo de Estela vivísimo, en carne viva, lo que más me asombra de Juan Carlos Domínguez y su mujer Yolanda es encontrar un hueco en su dolor para ayudar a que otros no pasen por esto.
El acto de generosidad que veo aquí, lo siendo, me desborda.
Conozco bien el caso de Anna González, muy buena amiga de este mal anillado cuaderno, y los socavones emocionales, políticos y sociales que tuvo que superar para sacar adelante su campaña #Pourunaleyjusta.
Con familia a su cargo, el dolor de perder a su marido y los costes que se derivaron, nunca dejó de luchar ni perseguir ese fin, que no era otro que evitarles a otros el dolor por el que le había tocado pasar.
Algo similar detecto en Juan Carlos Unzué, quien tuvimos la suerte de tenerle en nuestro podcast y preguntarle por ese afán de sacar adelante los recursos para el ELA cuando a él ya le estaban pensado los efectos de una enfermedad demoledora.
Vino a decirme algo como “yo, con mis posibles, sé que tengo margen para recibir los cuidados necesarios hasta el final, pero otros, no, y eso no puede ser“.
Escribo esto con el corazón encogido y orgulloso de haber coincidido y charlado de gente como él, como Anna y ahora leer a Juan Carlos.
Sois enormes.
Dice en un momento de la entrevista Juan Carlos que de haber sabido sobre este final, nunca le habría animado a su hija a ser ciclista.
No Juan Carlos, no tienes que arrepentirte de nada, la vida es la suma de todo tipo de decisiones que en el momento de tomarlas nunca sabrás cómo van a resultar.
Tu hija nos ha dejado por un imprudente, como muchos vemos por las carreteras, donde no pasan más cosas porque parece que tenemos un ángel de la guarda.
Y nos ha dejado haciendo lo que amaba que para colmo, también amabas tú, el ciclismo, la bicicleta.
Llenar tu vida de cosas que te gustan y te hacen feliz, te completa y mejora como persona, y por ende contribuyes a mejorar tu entorno y sociedad. Punto
Que esta historia acabara así, no puede hacernos perder de vista, jamás, eso.




